Por elemental sentido político y de urgencia, dedicamos este podcast a exponer, denunciar y analizar el golpe mediático que se acaba de lanzar contra Venezuela como parte de la arremetida fascista en curso contra la Revolución Bolivariana.
El influyente periodista peruano residente en Estados Unidos Jaime Bayly ha viralizado en redes un alarmante aviso sobre un inminente ataque contra Venezuela, organizado y financiado por los multimillonarios Elon Musk (X, Starlink, etc.) y Erick Prince, dueño y señor de Blackwater, el mayor ejército de mercenarios del mundo.
En este podcast puede escucharse a Bayly exponiendo argumentos sobre la posibilidad real de un ataque combinado "que vendría del cielo", para el lunes 16 de septiembre. Aclara el periodista que es algo totalmente al margen de los políticos y el ejército norteamericano.
"Sin dudas, a Bayly le han dado la supuesta primicia de un plan donde dos multimillonarios, uno de las comunicaciones y otro de la guerra, se van a lanzar con todo su poderío contra Venezuela", advierte Reinier Duardo.
En su opinión, el sonido de Bayly es parte de la campaña de terrorismo mediático, donde un influencer reconocido lanza el primer disparo: el amedrentamiento.
Y este vocero sirve, además, para negar la participación de Estados Unidos y sus agencias, incluyendo la CIA, en la guerra totalmente asimétrica que desde los tiempos de Chávez se ha lanzado contra la Revolución Bolivariana.
No debe olvidarse la histórica política estadounidense de la negación plausible, la inútil pretensión de negar su intervención en golpes de Estado y otras conspiraciones en medio mundo.
Pasarán los años, se destapará el escándalo y todos sabremos que fue otra operación CIA, pero ya no tendrá importancia el dato, porque habrán cumplido su tarea. Ahí está el golpe a Allende, como una lección para todos los tiempos.
Bárbara Betancourt llama la atención en otro sentido: ahora parece que la moda es, además, vender la imagen de esos supermillonarios al estilo de Elon Musk o Erick Prince como dueños de un poder omnímodo que decide el destino, no ya de una tecnología, sino de países y hasta de regiones completas.
Blackwater, la famosa empresa de mercenarios más grande del mundo es un ejército fuera de la ley. Como no son militares de bandera y, por tanto, no responden a ningún protocolo ni acuerdo internacional, no pueden ser juzgados como representantes de un país determinado.
Hay un libro que cuenta la oscura historia de esta empresa.
Casualmente, comienza con un prólogo donde se cuenta que, justo en las vísperas del 11 de septiembre de 2001, día del ataque a las torres gemelas, Donald Rumsfeld, entonces secretario de Defensa, había declarado que era el tiempo de transformar las fuerzas militares si se quería salvar el poderío estadounidense. La salida eran los famosos contratistas como Blackwater que, con innumerables masacres en su haber, gozan de total impunidad en nombre de su carácter privado.
No es por capricho que ahora mismo en Caracas sesiona un congreso antifacista, convocado por Venezuela, donde ya Maduro anunció que revelará acuerdos secretos y los dos caminos que siguió Estados Unidos en la negociación, callando en público y negociando en privado.
Habrá novedades. Seguiremos Chapeando.