Otra vez volvemos sobre los hechos del pasado sábado en la Finca de los Monos o Parque tecnológico, tomando en cuenta que en muchos sitios digitales, la discusión se ha concentrado más en la posible ineficacia de la prensa cubana por demorarse en publicar, que en el significado del hecho en sí mismo. Eso, al margen del sobredimensionamiento de lo ocurrido, culpando a las autoridades, a las instituciones, al gobierno.
Este podcast incluye un collage de sonidos, tomados todos de canales dedicados a contar a Cuba desde las peores perspectivas. En el primero, el reportero cuestiona lo que no dijo Humberto López, pues citar lo que sí dijo, rompería el discurso de quienes afirman que el Noticiero se fue en blanco. El último se pregunta por qué no había un helicóptero sobrevolando la zona y trasmitiendo en directo la riña que se armó en las afueras del parque.
Bárbara Betancourt comienza por aclarar que realmente en nuestros medios falta mucho para reportar eficaz y oportunamente las noticias, incluso y principalmente para desmentir fake news, bolas, rumores mal intencionados. Pero, si bien suele ser lenta la prensa, lo son más aún las instituciones que deben salir a esclarecer y a informar como corresponde.
Apenas horas antes, en la Mesa Redonda, lo explicaba Jorge Legañoa. La Ley de Comunicación se aprobó hace un año, pero recién ahora salió en Gaceta y demorará meses su puesta en marcha, pero lograr que florezca una cultura de la comunicación, demandará muchísimo tiempo más.
También lo explicó Legañoa, al referirse al modo cómo funciona todo a partir el boom de las redes sociales. Ya casi ningún medio convencional da información. A lo sumo la desarrolla. Antes hay miles, decenas de miles de personas que, con un celular en la mano y con conexión a Internet (8 millones ya disponen del servicio en Cuba) trasmiten sin siquiera saber a veces qué es lo que trasmiten. Y a los medios y a sus periodistas, nos toca lo que viene detrás: argumentar, analizar, opinar.
Para Reinier Duardo, en el origen de ese proceso es donde aparece el conflicto del que hablamos hoy: ¿cuántos usuarios de un canal de trasmisión desinforman pretendiendo informar y, peor aún, cuántos no lo hacen con premeditación y alevosía, poniendo muertos donde no los hubo y ausencia de autoridades y de control donde sí las hubo?
Ya refiriéndonos directamente a los odiadores (término que, por cierto, no inventamos en Cuba y se les reconoce así porque es la esencia de los mensajes que promueven), llama la atención el énfasis de casi todos en el afán de conducir la opinión hacia los peores juicios, buscando denigrar al país.
En la emisión de la noche anterior del Guerrero Cubano se puede encontrar uno de los sonidos que compartimos en este podcast, letra y espíritu de lo comentado antes por Reinier.
Se podría usar en una clase sobre qué es la desinformación y realmente da para una clase. Por ahí hemos leído a algunos atacando a la prensa cubana porque no publica de forma inmediata lo que ocurre. Lo increíble es que a la vez, agradecen su inmediatez a quienes usan los medios para denigrar y casi siempre para mentir sobre nuestra realidad.
En el colmo del cinismo, uno de los odiadores que dedican cada hora de su vida a respaldar la política de bloqueo total a Cuba, cuestiona que no hubiera un helicóptero sobrevolando el lugar y trasmitiendo en vivo mientras transcurría el penoso episodio de la Finca de los monos. Seguramente también habría querido que la policía arremetiera contra los muchachos que corrían, empleando gases, palos y algún que otro tiro. Quería ver una película del sábado por la noche en las calles de La Habana en tiempo real y con protagonistas reales.
Justamente en esa emisión del Guerrero Cubano, se presentó un resumen de revueltas y peleas de pandillas en varias ciudades norteamericanas con decenas de muertos, heridos y detenidos adolescentes. Quizás de tan cotidiano, el tema no le interesa mucho a los youtubers de la maledicencia anticubana.
Pero, para no quedarnos debiendo también el análisis pertinente, reiteramos lo que dijimos el martes en un primer acercamiento al doloroso incidente: Educación, la UJC y sus organizaciones estudiantiles, los gobiernos locales implicados, siguen convocados a analizar causas y consecuencias. Ya se sabe que del lado allá del Estrecho de la Florida ocurren tristes episodios como ese, prácticamente todos los días y con elevado costo. Por supuesto que aquí pasó y puede volver a pasar, cada vez que se descuida lo establecido. Que respondan aquellos a los que corresponda dar respuesta y que su carácter excepcional no nos deje en la inacción para que no se vuelva nunca un hecho normal.
Y el martes que viene hablemos del submarino y los barcos rusos que nos visitan y que tanta fake news están generando por los mismos que ocupan nuestra bahía de Guantánamo con todo tipo de naves y equipos militares... sin ningún permiso de los dueños de esas tierras.
Que no es el caso de los militares rusos de visita en Cuba, quienes, como buenos y respetuosos amigos, siempre serán bienvenidos. Seguimos Chapeando.