¿Cómo aportan las empresas filiales al dinamismo de la economía cubana? (Parte II)

Arquímides Ladrón de Guevara Álvarez, director de Garza. Foto: Yunier Sarmientos Semanat.

En 2022, un año después de la aprobación del Decreto Ley 34, responsable del perfeccionamiento del sistema empresarial en Cuba, nacía Garza como una entidad filial, encargada del control de plagas e higienización, que ha sabido superar su objeto social e identificar otros servicios, para beneficio de trabajadores y del dinamismo de la economía del país.

Subordinada al Grupo Empresarial de Logística del Ministerio de la Agricultura (Gelma), la función de Garza se distingue de los objetivos de su empresa “madre” en cuanto a la prestación de servicios especializados, apartada del aseguramiento de insumos, materias primas y equipamientos, dirigidos al sector agrario.

Según su director, Arquímides Ladrón de Guevara Álvarez, la génesis no estuvo exenta de dudas y horas de estudio, en principio, para comprender mejor la Resolución que facilitaba su origen. En ese tramo inicial reconoce como pieza clave el asesoramiento del Ministerio de Economía y Planificación (MEP), y fundamentalmente de su Dirección Jurídica.

Al cabo de dos años, y luego de constituirse en 2023 como una empresa independiente, Ladrón de Guevara puede hablar mejor de su experiencia, a partir de la cual destaca que “la empresa filial no puede ser una camisa de fuerza. Hay que estudiar si una UEB tiene todas las condiciones para constituirse como tal”, dice.

No se puede hacer una empresa filial porque lo exija alguien. De hecho, lo primero que pide el MEP en el expediente son los resultados económicos y cuánto de ello queda para la empresa filial al extraerlo de la economía general. Se mira que no haya pérdidas y que se cumplan los indicadores. Una estructura no puede nacer a costa de una afectación, ni para el Estado ni tampoco para los trabajadores”, apunta.

La autonomía dada a Garza

De acuerdo con el directivo, la independencia le permitió a Garza aprovechar mejor sus recursos humanos y poder reconfigurar la plantilla en dependencia de las necesidades de la entidad. De igual modo pudo crear su propio sistema de pago, en el cual el trabajador participa durante su aprobación y en el resultado.

“La necesidad que tiene la empresa cubana es la de negociar con el trabajador y que se sientan bien”, explica.

“El empresario cubano tiene que empezar a entender que la empresa es como un negocio, donde hay que invertir para obtener ganancias y que los que estén trabajando se sientan estimulados y quieran estar ahí. Entonces lo primero que se debe ser, además de emprendedor, de estudioso de todo lo que se pueda hacer, es una persona racionalizadora”, añade.

“Ahora la empresa filial puede disponer de su presupuesto. Según la Ley primero entrega lo que debe a la empresa ‘madre’ y lo demás es suyo, para autoorganizarse y planificar en qué utilizar los gastos. Se quitan un peso ambos: la empresa, de tener una UEB a la cual suplir en todo y la UEB como empresa filial puede planificarse”, precisa.

En cuanto a la plantilla, Garza echó a andar con 100 trabajadores y ahora tiene 87. “Hemos tenido estabilidad del personal, con gente que lleva más de 20 años y hasta se han retirado aquí”. Ladrón de Guevara reconoce que se trata de una labor arriesgada, que conlleva manipular productos tóxicos e implica medios de protección. Una incorrecta manipulación puede traer consecuencias a largo plazo para la salud. De ahí la apuesta por un personal calificado y multifacético.

La autonomía dada a Garza para modelar su plantilla le permitirá incrementar el número de plazas hasta 120, y cubrir con ello el reinicio del servicio de control de plagas en instalaciones patrimoniales, pertenecientes a la Oficina del Historiador de ciudad de La Habana (OHC).

Ese, asevera el directivo, es un trabajo que conlleva tiempo y rigor, que puede demorar un mes o más, de ahí la necesidad de personal. También significa más ingresos. Asimismo, “retomamos negocios con el cuerpo diplomático acreditado en Cuba”, agrega.

“Con las empresas filiales, cuando los trabajadores perciben mayores resultados, se observa con mayor claridad que no es necesario sobrecargar la plantilla con personal indirecto. En ocasiones una persona puede hacer varias cosas y recibir el pago por cada una de estas”, subraya.

La satisfacción de su objeto social principal, en su caso, el control de plagas en las operaciones puerto-transporte-economía interna, le ha valido a Garza para emprender en otras labores, entre las que se encuentran la jardinería. “La yerba no para de crecer y nos genera buenos ingresos”, comenta, al tiempo que señala la incorporación al equipo de especialistas paisajistas.

“Ahora estamos en un proyecto de conjunto con la OHC para desarrollar jardines verticales. Eso lleva una capacitación, pero es posible hacerlo. También creamos jardines de diversos estilos, entre estos, asiáticos y europeos. Al mismo tiempo Garza llega a todos los hospitales de la capital cubana y a instalaciones turísticas.

La presencia en el equipo, de jóvenes graduados de la especialidad de Refrigeración también permitirá el desarrollo de una nueva actividad, centrada, inicialmente, en el mantenimiento de equipos de climatización al sector empresarial y doméstico.

“Cuando tienes la potestad de organizar tu estructura —que ya sale de la empresa ‘madre’— y con una visión de querer avanzar, es muy diferente, porque enseguida tienes cuenta bancaria, y entonces debes sentarte y no estar pidiendo, eres quien ordena lo que está entrando. Ese es realmente el punto fuerte de las empresas filiales”, valora Ladrón de Guevara.

El vínculo con el sector no estatal

Otra de las ventajas de la conversión en empresa filial, según valora, ha sido la potestad para negociar con entidades no estatales y tener relaciones contractuales con estas. “En la situación actual del país una empresa no puede sostenerse sin eso”.

Ante la interrogante de los resultados de ese vínculo, Ladrón de Guevara hizo alusión a los servicios automotores como elemento necesario para la gestión de las 12 brigadas de fumigación. “Tenemos camionetas, camiones y otros vehículos en un parque automotor que hoy la empresa no puede sostener.

“Gracias a estas relaciones con las formas de gestión no estatal hemos logrado la reparación de los carros, incluso, han servido para la atención a los trabajadores, porque a través de estas encontramos recursos y medios para la protección, la ropa, los plegables, hojas de papel, impresoras y otros recursos que garantizan darle visibilidad a la marca. Eso le ha dado vida a la empresa”, resalta.

¿Cómo aportan las empresas filiales al dinamismo de la economía cubana? (Parte I)

De empresa filial a empresa independiente

Por solicitud del Ministerio de Economía y Planificación, Garza dejó de ser una empresa filial para escalar otro peldaño y considerarse empresa. ¿Cuánto ha aportado ese nuevo paso?

“Siendo una empresa independente ahora rigen nuestros propios objetivos, aunque tengamos una estrategia basada en la general, del Grupo Empresarial, y en correspondencia con lo que necesita el país, que hoy son los ingresos, producción, que la gente tenga acceso a los productos.

“¿Cómo busco los ingresos?¿De dónde saco el dinero?¿Qué hago para que sea un bienestar social y al mismo tiempo dé ingresos al Estado y a los trabajadores? Ha sido complicado, porque una empresa filial viene de la entidad ‘madre’, pero con la nueva empresa no es así, es una estructura más complicada, que lleva más control pero permite hacer muchas más cosas.

“A  partir de los resultados, de la eficiencia, de que vimos cuánto pudimos lograr, volvimos a hacer la propuesta en el grupo de trabajo del perfeccionamiento empresarial en Gelma, enviamos los resultados logrados en el año en que funcionamos como empresa filial y entonces el MEP aprobó que hiciéramos otro expediente para convertirnos en empresa. A partir de ahí hemos logrado aumentar los resultados”, acota.

“Creo que así es como debe funcionar hoy una empresa: todo el tiempo buscando qué más podemos hacer. La competencia es muy grande, son las mipymes, que tienen la posibilidad de acceder al mercado internacional

“La autonomía de la empresa estatal socialista todavía es muy limitada, lo mismo como empresa filial que como empresa (independiente): no se puede importar nada aun teniendo clientes que pagan en dólares. Hoy esa es una de las barreras más graves que tenemos”, reconoce, y también menciona la existencia de cuentas por cobrar y la restricciones de las formas de negociación, fundamentalmente con el sector no estatal, como elementos que frenan el desarrollo de las entidades.