1. Cúpula del palacio García de la Noceda antes de la restauración. Foto: Julio Larramendi
Faltan pocos días para el 22 de abril, jornada en la que se festejarán los 205 años de la fundación de la Colonia Fernandina de Jagua, desde 1829 Cienfuegos. Entre las actividades que se desarrollarán está la apertura de los espacios restaurados en el palacio García de la Noceda, sede definitiva de la Oficina del Conservador de la Ciudad.
Este notable edificio —conocido igualmente como palacio Cacicedo— está ubicado en la céntrica esquina de Argüelles y De Clouet. Su construcción la encargó el comerciante asturiano José García de la Noceda en 1878 para establecer su residencia y negocio al carpintero y maestro de obras canario Juan Leal Leal, quien en 1880 expresó haber construido una edificación de mampostería y azotea sobre los solares 185 y 186, valorada en 90 000 pesos y el terreno en 10 000. Aunque Juan Leal construyó varios inmuebles en la ciudad entre 1869 y 1894, el García de la Noceda fue su obra cumbre en la arquitectura local.
Sobre este edificio dijo el arquitecto y estudioso Joaquín Weiss que era: “un vero palacete construido por un magnate industrial de la ciudad, de gran escala y formas sencillas y vigorosas, comparable a las mejores obras de su género en la capital”.[1] El inmueble —con funciones de almacén en la planta baja y vivienda y oficinas en la alta— destaca por su escala, belleza e iconicidad al constituir su cúpula un punto de referencia en la geografía del Centro Histórico Urbano.
Precisamente, por su simbólica cúpula, comenzaron los trabajos de restauración acometidos por parte de la Oficina del Conservador de la Ciudad. Dicha estructura de madera se encontraba en muy mal estado de conservación por el desprendimiento de parte de la cubierta de zinc y la consiguiente entrada de las aguas de lluvias. Los trabajos en madera se extendieron a la carpintería tanto exterior como interior e igualmente a las escaleras de acceso a la azotea. En este proceso de recuperación se conservaron sus hermosos medio punto de colores, quizás de los elementos más encantadores del edificio.
Pinturas murales de la caja de escalera antes de ser restauradas. Foto: Julio Larramendi
Se han restaurado, además, gran parte de las obras pictóricas. Entre estos, el más complejo se desarrolló en el falso techo de la caja de escalera, obra que simula un casetonado compuesto de formas octogonales y romboidales, y se encontraba muy dañado por las filtraciones. También, las de otras estancias –hasta ahora cubiertas- han recuperado su esplendor, pues cada habitación presenta decoraciones en los zócalos y en las partes superiores de los muros a modo de cenefas.
Asimismo, se salvaron los óleos sobre lienzos que pegados a los muros decoraban la caja de escalera y se encontraban muy dañados. Estas pinturas atribuidas a Camilo Salaya, le otorgan un altísimo valor artístico al inmueble, y fueron recuperadas por restauradores y artistas, varios de ellos con similares experiencias en el teatro Tomás Terry o en el antiguo Casino Español, actual Museo Histórico Provincial.
Los pisos de mármol y pizarra negra han vuelto a brillar, estos se destacan por poseer diferentes diseños en cada habitación. Los trabajos en hierro fueron sometidos a acciones de conservación, entre ellos su elegante escalera principal, las rejas, barandas de los balcones y los guardavecinos.
Un medio punto de cristales de colores que le otorgan gran belleza a la edificación. Foto: Julio Larramendi
Las obras de restauración han sido realizadas por diferentes brigadas de trabajadores por cuenta propia especializadas en cada área y supervisadas por la propia dirección de la Oficina del Conservador. El Gobierno de la provincia ha financiado estas obras y ha estado presente en la toma de importantes decisiones.
El edificio no solo estará destinado a oficinas, sino que tendrá una activa vida cultural. El Centro de Interpretación, en el antiguo almacén y las galerías del piso principal estarán a disposición de la Historia y de las diferentes manifestaciones del arte, que los visitantes nacionales y extranjeros podrán apreciar, igualmente disfrutarán desde la privilegiada azotea de las hermosas perspectivas del Centro Histórico Urbano y de la bahía.
Cuando el 22 de abril el palacio García de la Noceda abra sus puertas para el disfrute de las obras restauradas, se convertirá en testimonio de la salvaguarda de uno de los edificios más relevantes de la ciudad de Cienfuegos. Luego de esto, se proseguirá en los trabajos de restauración hasta completar todo el inmueble.
De esta manera, el García de la Noceda se mantendrá como un punto de referencia en la ciudad, aunque ya no solo visual, sino también como ejemplo de rescate de la arquitectura, de la historia y del arte de Cienfuegos.
Óleo sobre lienzo luego de los trabajos de restauración. Foto: David L. Martínez Ramos
Falso de techo de la caja de escalera restaurado. Foto: David L. Martínez Ramos.
Palacio García de la Noceda ubicado en el corazón del Centro Histórico Urbano de Cienfuegos. Foto: David L. Martínez Ramos.
La azotea del García de la Noceda es un privilegiado mirador. Foto: David L. Martínez Ramos.
[1]Weiss, Joaquín E: La arquitectura colonial cubana. La Habana-Sevilla. 1996. p. 439