En nuestro anterior podcast, respondimos algunas de las falsas matrices relacionadas con la actual situación de los dos médicos cubanos secuestrados en Kenya y presuntamente asesinados por un dron norteamericano en territorio somalí, una noticia difundida sólo por redes, que hasta el momento no ha tenido confirmación oficial.
Hoy volvemos sobre el tema, empezando por escuchar sonidos realmente insultantes, porque están siendo la norma predominante en los canales de los odiadores para abordar un tema particularmente sensible y doloroso para toda la sociedad cubana.
En todo lo que alcanzamos a oír, no hay un canal de esos gusanos que le roen el hueso a la Patria, como decía José Martí, que se permita decir algo distinto.
En una directa de su canal Puentes de amor, que compartimos en el programa, Carlos Lazo recuerda una frase de William Casey, quien fuera Director de la CIA en la década de los ´80 y según el cual, el plan de desinformación de la agencia sólo estaría completo cuando el público norteamericano creyera todas sus mentiras. A ese fin se consagran hoy los odiadores anticubanos.
Esclareciendo lo que se ha pretendido distorsionar sobre los médicos secuestrados, Bárbara Betancourt considera obligado recordar que Al Shabaab es un desprendimiento de Al Quaeda, la célula terrorista madre, la de Osama bin Laden, ¿recuerdan? Aquel rey del terrorismo que, según reconocieron las autoridades norteamericanas, incluyendo la propia Hillary Clinton, fue "una creación nuestra", es decir de Estados Unidos, para contrarrestar la invasión soviética a Afganistán en la propia década de los 80 del pasado siglo.
No se olvide nunca quiénes llevaron el terrorismo a esa parte del mundo. Justamente en las antípodas de ese proyecto criminal, se inserta el programa que llevó a nuestros médicos a cumplir la honrosa misión de salvar vidas en Kenya.
En resumen: allí, en tierras africanas, volvieron a confrontarse, otra vez, el mundo de la solidaridad y la cooperación que representan los médicos cubanos y el del terrorismo y la violencia, fomentado por el intervencionismo y las armas facilitadas por Estados Unidos.
Reinier Duardo, por su parte, se lamentó de haber tenido que escuchar los insultos y la ofensas de los "mal nacidos" -no pueden llamarse de otra manera- que lucran con el dolor de las familias de Assel y Landy. Cualquier cubano digno, viva donde viva, tiene que despreciar a esa especie tóxica que tiene el mandato de convertir en odio todo lo que toca.
Y agregó un par de comentarios a todo lo dicho antes. En todo el mundo hay alrededor de 300 norteamericanos secuestrados, algunos por años, cuya suerte no le importa a su gobierno. Y de ellos jamás hablan los odiadores. Ninguno tiene el coraje de preguntarse públicamente, qué hacían allí. Algunos seguramente también son personas altruistas, interesadas en ayudar a naciones empobrecidas por las propias prácticas imperiales. Y algunos han muerto en operaciones de rescate.
Hay que ser muy mal cubano, muy mal intencionado, muy ignorante además, para decir que Cuba no se preocupó por la suerte de los dos médicos secuestrados, cuando son públicas y pueden encontrarse en internet las informaciones que se dieron sobre las incansables gestiones de Cuba con los gobiernos de Kenya y de Somalia, para rescatarlos con vida. El Presidente Díaz Canel, el vice presidente Salvador Valdés, la viceprimera ministra Inés María Chapman, el canciller Bruno Rodríguez, el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal... Y ahora Esteban Lazo, Presidente de la Asamblea Nacional.
Recomendamos un amplísimo reportaje del medio digital privado OnCuba, donde se publica una cronología de los hechos hasta estos días de triste incertidumbre. Lo que más abunda son los twits de autoridades cubanas informando sobre las gestiones.
Se lo recomendaríamos especialmente a Mario Pentón, quien ha preguntado por qué el enviado a Kenya es Esteban Lazo, debido a su edad. Es tan ignorante en ese y otros temas, que no se ha enterado de que son personas mayores de 60 años y con representatividad de sus comunidades, las que integran los consejos de ancianos que intercedieron en este tiempo con el grupo terrorista, en el intento de recuperar con vida a nuestros médicos.
Mentiroso patológico el tal Pentón, quien usa el reportaje de una televisora africana donde aparecen los médicos cubanos, reconocidos por el prestigio que habían alcanzado en su atención a la población local. Uno de los médicos explica, sonriente, que conocen los riesgos de la zona, pero ellos cumplen sus misiones en lugares difíciles. Pero Pentón, quien hace de traductor del material tergiversa las palabras de Landy Rodríguez, diciendo que estaba asustado por el lugar donde estaban trabajando.
Pero ese odio irreflexivo, desatado contra los médicos, la familia y el gobierno cubanos, sobrepasa la iniciativa de los odiadores. La clave está en que todos repiten lo mismo, con similares palabras, como si leyeran el mismo guion.
Hay que seguir Chapeando.