Finalmente el proyecto de hacer política contra Cuba desde el béisbol se diluyó como se diluye todo lo que no es auténtico y lo que ha dejado atrás es bien feo, tan feo como lo que dijo uno de los peloteros que se dejaron enredar en el plan, después que Barranquilla puso fin al show.
Después de escuchar en una directa el lamento de ese pelotero porque tanto dentro como fuera de Miami, sólo han recibido críticas y más, pedimos opinión un experto, el colega y amigo Joel García León. Según él, son muchos los que ahora atacan a quienes iban a hacerles la tarea. Unos a otros se están acusando en simultáneo, no sólo porque las derrotas siempre son huérfanas, sino porque de una y otra parte sólo los mueve el dinero y su declarado afán por hacer la guerra a todo lo que sea bueno para Cuba, como resultaron ser el Team Cuba del Clásico y otros momentos de jugar juntos sin otros propósitos. Pese al odio y las trampas que les han tendido a los proyectos de integración de peloteros de ambas orillas, los que eligen jugar en lugar de hacer la guerra, están ganando.
Aunque en ninguno de los audios se habla de ganancias y costos de la frustrada aventura política del team de los odiadores, Reinier Duardo llama la atención sobre su componente económico: los dineros que pensaban conseguir los que se sumaron con entusiasmo y los que se dejaron arrastrar. Se calcula que involucraba unos 4 millones de dólares, según dijeron ellos mismos en las directas. La posibilidad de ganarlo fácil les hizo actuar sin pensarlo demasiado o creyéndose las mentiras que ellos mismos ayudan a fabricar. Irrespetaron a Cuba, irrespetaron al béisbol, irrespetaron a Colombia y terminaron irrespetándose ellos. Creen que el mundo funciona como Miami, según el mandato de una mafia política, ignorante y prepotente.
En mi opinión y es la de Joel según lo oigo, el hermoso sabor que dejó el Team Cuba, que es también el que nos deja ver a varios jugadores profesionales ahora en la élite... todo eso, ha provocado rabia y frustración en los que le ponen precio a todo y terminan perdiendo todo.
Como bien dijo Joel y remarcó luego Bárbara Betancourt, el deporte es otra cosa y quienes quisieron usarlo como arma de guerra, perdieron su guerra. Ellos mismos se ríen porque los han acusado de agentes de Cuba, de infiltrados de la Seguridad del Estado en Miami. Ya no es normal. Es paranoia. Pero es también buscar un culpable fuera de sí mismos cuando los únicos culpables son ellos. Lanzaron un boomerang y les ha rebotado en la cara.
Termina este podcast como terminó su programa sobre el tema El Guerrero cubano: con la voz de Antonio Muñoz, un peloterazo y un cubanazo. De visita en Miami, hace ya tiempo, cuando un grupo de periodistas lo increpó, respondió a todos con una dignidad que saca lágrimas. Seguimos Chapeando.