La fiesta sorpresa al nieto de Ireneo y Felipa

Amigos, familia, periodistas, campeones olímpicos y mundiales, artistas y un selecto grupo de invitados especiales lo fueron saludando poco a poco.

Desde que se gestó la idea me parecía difícil que se pudiera sorprender a alguien en tiempos de redes sociales y con secretos poco guardados incluso entre amigos. Pero al nieto de Ireneo y Felipa lo sorprendieron. Le dijeron que iba a una reunión importante con unos inversionistas italianos y cuando llegó al famoso Bar 2.45 todo parecía en orden.

Todo hasta que entró al interior y las luces apagadas se prendieron con una felicitación a coro. Amigos, familia, periodistas, campeones olímpicos y mundiales, artistas y un selecto grupo de invitados especiales lo fueron saludando poco a poco. Era su encuentro con La Habana después que recibiera el 9 diciembre el Premio Leyenda de Panam Sports en Miami, de donde voló directo a España por compromisos de trabajo.

El nieto de Ireneo y Felipa vestía blanco. Solo su sonrisa de asombro y complacencia se mantuvo intacta en los casi 60 minutos que duró el homenaje preparado con cuidadosa selección. Pequeños mensajes por video de Neven Ilic, Carl Lewis, Serguei Bubka, Donald Thomas, Mutaz Essa Barshim, Ana Fidelia Quirós, Guillermo de la Torre, Lázaro Martínez, Marino Drake, Lázaro Betancourt, entre otros, se juntaron a las palabras en vivo de Anier García, Yoelbis Quesada, Dayron Robles, María Caridad Colón, Yumilka Ruiz, Roberto León Richard,Víctor Moya, Armando Ferrer, Jorge Perugorría, entre otros.

Amigos, familia, periodistas, campeones olímpicos y mundiales, artistas y un selecto grupo de invitados especiales lo fueron saludando poco a poco.

Todo el tiempo con el Premio de Panam Sports en sus manos, cuando le tocó su turno, el nieto de Ireneo y Felipa agradeció que en lugar de hablar italiano haya ocupado el tiempo la amistad, el recuerdo y la buena vibra que se siente entre tantas personas que lo vieron llegar al atletismo, compartir sus triunfos y disfrutar cada uno de sus récords en el salto de altura.

Por supuesto, emocionado y con fotos inéditas que su esposa logró encontrar en algún baúl escondido, el nieto de Ireneo y Felipa mencionó a sus abuelos por última vez en la tarde, después de que casi todos se lo habían recordado como sus principales horcones de inspiración para practicar deportes allá en Limonar, donde desde que era un niño ellos lo llamaban con orgullo “campeón”. Y él no sabía por qué.

Javier Sotomayor respiró hondo con el recuerdo. Se quitó unos segundos los espejuelos. Y fue quizás el único segundo en el que todos nos sentimos que éramos también nietos de Ireneo y Felipa.

Solo su sonrisa de asombro y complacencia se mantuvo intacta en los casi 60 minutos que duró el homenaje preparado con cuidadosa selección.

(Tomado del muro de Facebook del autor)

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