Dura de chapear la maleza de estos días. Nuestro podcast comienza por exponer el regreso de un fantasma: los avisadores anónimos... que dicen saber de “buena tinta” que no habrá nada para dar o vender, pero convocan al acaparamiento.
Son personas sin nombre ni ubicación precisa, como aquella bióloga misteriosa que en vísperas de la entrada de la COVID-19 a Cuba “avisó” a todos, que el país no tenía forma de enfrentar la pandemia y que moriríamos miles.
Lo recordó Bárbara Betancourt, después de escuchar a una nueva fantasma femenina quien dice ahora casi lo mismo que un hombre cuya voz también está diseminándose en las redes. En el caso de la mujer, la fuente es su madre; en el del hombre, es su jefa.
¿En qué coinciden ambos? En que no se identifican nunca para lanzar alarmas de que no habrá NADA para comer, pero ambos recomiendan comprar todo lo que se pueda, acaparar, comprar, comprar y guardar incluso todo lo de la libreta. Y ahí revienta la mentira. Porque, si no hay nada, ni para la libreta, ¿qué van a comprar?
Hay una intención evidente de inducir al acaparamiento en tiempos de necesidad real del país, cuando lo que toca es compartir. Se echan a rodar bolas como las de nieve y engordan por el camino. Terrorismo mediático es esta práctica que se lanza por las redes, en el intento de provocar una crisis peor de la que realmente vivimos, al generar caos.
La verdad no demorará en conocerse, cuando en las próximas horas comparezca en la Mesa Redonda, la ministra de Comercio Interior. Esa es la fuente oficial. Lo que ella diga será la verdad. Cuba nunca ha mentido en temas tan sensibles.
Hablando de terrorismo mediático, cambiamos de tema. Un grupo de cubanos dueños de mipymes fueron invitados a Estados Unidos. Según han declarado algunos de ellos, no harán pronunciamientos políticos, porque no son políticos y ya se sabe que ese es un tema muy difícil entre las dos orillas. Pero resulta que estuvieron en la casa de alguien que aprovechó para hacer política. Alguien cuyo prontuario, repasado por Reinier Duardo, no es precisamente político.
Se trata de Santiago Álvarez Fernandez-Magriñá, quien se hizo tristemente célebre hace más de 20 años por un video filmado a un terrorista capturado en Cuba, donde aquel le orientaba, desde Miami, que lanzara sobre Tropicana dos laticas de C4 y “volaba aquello”. Es el mismo dueño del barco Santrina, con el que dio cobertura y apoyo a Luis Posada Carriles –autor intelectual de la voladura de un avión civil cubano en pleno vuelo– para escapar de la justicia en un periplo loco que le permitió entrar ilegalmente a Estados Unidos.
Álvarez Magriñá, quien fue visto por última vez en los medios hace unos años cuando se encontró un gran alijo de armas en su casa, recibe allí a jóvenes empresarios cubanos, les baja un fuerte discurso político contra “la dictadura cubana” y lamenta que ya no pueda hacer las cosas a su manera, pero afirma que su meta es "pacíficamente seguir por el mismo camino".
¿Qué significan estas palabras en la boca de Santiago Álvarez Fernández-Magriñá? No hace falta especular. Lo dijo en el sonido que escuchamos: él ha pasado su vida luchando por "llevar la democracia a Cuba" y por “acabar con la dictadura”.
Duardo pregunta con qué objetivos el Departamento de Estado, el mismo que tiene a Cuba en una lista de patrocinadores del terrorismo y organiza el intercambio de estos días, mezcla a un reconocido terrorista anticubano con los visitantes de la Isla que no van allá a hablar de política. Al margen de revelarse como las verdaderas patrocinadoras de terroristas, las autoridades norteamericanas que organizaron la gira buscan algo más y no es nada noble.
El modo muy político como se ha manejado por los medios de la Florida esta visita, hace más que evidente el intento de provocar una ruptura entre el Gobierno cubano y los representantes de mipymes.
Con un discurso políticamente agresivo y personajes de ese prontuario como anfitriones, es lógico suponer que se trata de activar la lógica reacción de un país herido por 60 años de terrorismo y que en apenas cuatro días debe conmemorar otro aniversario del crimen de Barbados.
Hasta ahora, lo que hemos oído de quienes viajaron en representación de las mipymes cubanas, es que evitaron hablar de política y que en sus exposiciones se concentraron en hablar sobre los obstáculos que tienen para comerciar.
En ningún reporte aparece la palabra bloqueo, pero lo que narran es ni más ni menos: lo que se les encarece todo por tener que comprar en mercados lejanos, la imposibilidad de obtener en el país la divisa que necesitan para operar y una infinidad de problemas que pueden tener todas las causas internas o del mundo y más, pero la primera es el bloqueo, aunque no se haya mencionado la palabra que tanto irrita a quienes lo aplican con saña, con crueldad y, como se ve, también con hipocresía
Reinier insiste: ¿con qué objetivo se politiza ese viaje y se incluye a un terrorista conocido entre los anfitriones? Sin dudas, buscan quebrar la relación Estado-mipymes. Espero que no puedan lograrlo. Seguiremos chapeando. Es decir, esclareciendo.