El Código de las Familias a un año de su aprobación

Un día como hoy hace ya un año se aprobó por referendo popular el Código de las Familias, después de un intenso período de trabajo previo por lograrlo.

Hagamos un breve recuento de ese proceso:

Sin lugar a dudas, puede afirmarse que este código fue el resultado de un ejercicio participativo inédito en la práctica política y jurídica cubana, que se expresó tanto en la consulta especializada que modificó el 60% del anteproyecto, la consulta popular que transformó el 49% de su contenido, hasta el referendo popular como colofón para su puesta en vigor con el 66.85% de los votos positivos válidos emitidos en las urnas. Es, por tanto, una obra colectiva legitimada con la participación de la sociedad y por la mayoría del pueblo, que integra lo más avanzado de la doctrina jurídica, la mirada multidisciplinar y la sabiduría popular.

Si generó expectativas la aprobación del Código de las Familias, también la ha generado su implementación. Ha pasado un año de su puesta en práctica y como en toda obra humana en torno a esta disposición normativa han existido buenas y malas prácticas.

Muchas familias han tenido la oportunidad de dar cauce legal a conflictos de larga data:

Sin embargo, frente a los indiscutibles avances que hemos tenido con la aplicación de esta norma de avanzada, ¿qué retos tenemos para una eficaz implementación del Código de las Familias?

En los diversos cursos e intercambios que desde la Sociedad Cubana de Derecho Civil y de Familia de la Unión Nacional de Juristas se han desarrollado, se ha podido apreciar:

Todo ello, además de las implicaciones en lo que respecta al incumplimiento de la ley vigente y de sus esencias, provoca que se dejen de utilizar figuras jurídicas previstas que pueden dar solución a problemas complejos que en el orden familiar operan o que constituyen la vía para encausar los conflictos dentro de una familia.

Igualmente, pudiera derivar en conductas irresponsables, mecánicas o impasibles ante el drama ajeno de quienes están llamados a actuar de manera consciente ante la urgencia de lo urgente al momento de brindar protección a personas que se encuentran en situación de inseguridad o desventaja; y como colofón genera la pérdida de la confianza en las normas destinadas a la defensa de los derechos e intereses del grupo familiar y de sus integrantes.

La tarea permanente es la autopreparación y mantener la interacción y las acciones de capacitación que de manera sistemática ha asumido la Unión Nacional de Juristas de Cuba y las instituciones jurídicas: el Ministerio de Justicia, la Fiscalía General de la República, el Tribunal Supremo Popular y la Organización Nacional de Bufetes Colectivos a través de cursos, talleres y la elaboración de indicaciones precisas para la actuación profesional, así como en la atención de los casos que se les han derivado en cuanto se ha conocido de alguna irregularidad.

Otro elemento de vital importancia es mantener de manera sostenida los espacios de comunicación que sirvan de canales para informar y elevar la cultura jurídica de quienes son principales beneficiarios de las normas jurídicas, que somos nosotros, cubanas y cubanos, de modo que conozcan las diversas herramientas jurídicas con que cuentan y sepan adónde acudir a solicitar información y asesoría.

La consulta popular jugó un papel importante en el conocimiento del contenido del Código, pero muchas veces, los debates se concentraron en aspectos muy puntuales que no permitieron abordar con amplitud otros como, por ejemplo, los relativos a los apoyos y salvaguardas para las personas adultas mayores y en situación de discapacidad, el reconocimiento de las familias socioafectivas, los mecanismos de actuación frente a hechos de violencia al interior de la familia, entre muchos otros. También, hay que decirlo, por diversas circunstancias urgentes que debieron afrontar el Estado, el Gobierno y la sociedad toda después del 25 de septiembre de 2022, se postergó la labor de comunicación y de educación jurídica que en los diversos medios se había estructurado.

Es por eso que adquiere especial relevancia retomar, fortalecer y sistematizar los espacios de difusión y reflexión por todas las vías posibles sobre los contenidos del Código a partir de la explicación clara y transparente de cada institución jurídico familiar, su razón de ser, sus ventajas y su alcance en un lenguaje accesible a todas las personas.

Tenemos que seguir trabajando en la sensibilización y capacitación de nuestros profesionales del derecho, en la cultura jurídica de otros profesionales y de la población en general para que sepan exigir el cumplimiento de todos los derechos y deberes establecidos en la ley.

En este ámbito necesitamos una transformación profunda de nuestras mentalidades para dar el salto que necesitamos en la implementación efectiva de nuestro Código de las Familias, para lo cual el análisis y la evaluación permanente de la implementación son fundamentales.

A estos esfuerzos va dirigida la celebración esta semana, del 25 al 29 de septiembre, de la XI Conferencia Internacional de Derecho de las Familias y el IV Coloquio Internacional Solución de Conflictos, Género y Diversidad, organizados por La Sociedad Cubana de Derecho Civil y de Familia, el Proyecto Justicia en clave de género de la Unión Nacional de Juristas de Cuba y la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, con el coauspicio de todas las instituciones jurídicas del país.

El tema central que nos reúne gira en torno a los desafíos del derecho familiar contemporáneo, con el objetivo de intercambiar criterios, reflexionar de conjunto y proponer soluciones, sobre asuntos trascendentes del derecho que atañen a la actualidad y al futuro del derecho familiar y de la resolución armónica de conflictos. Sin duda, será de mucha valía y sus resultados serán socializados para el provecho de juristas y no juristas.