En este podcast hablamos con Bárbara Betancourt sobre el grosero ataque en la ciudad norteamericana de Tampa a la embajadora cubana en Washington por parte de cuatro odiadores, dos de ellos padre e hijo y al parecer todos enviados directamente de la Asamblea de la Resistencia, una de las empresas que gestiona Orlando Gutiérrez Boronat en el sur de La Florida para pagar la guerra contra Cuba.
Por respeto a la audiencia, no transmitimos enteramente las más que groseras ofensas proferidas a toda voz contra una mujer, insultando a la embajadora, a la madre de la embajadora y a Fidel. Apenas amplificamos los insultos menos duros y las amenazas de boicot contra el restaurante, asaltado a gritos.
Según el Guerrero cubano, de cuyo canal tomamos los vídeos, el señor que más ofende y que amenaza con el boicot es Roberto Pizano Castillo, quien fuera militar batistiano y Rafael, un hijo suyo que dicen que aspira a convertirse en concejal en Tampa.
A propósito de Tampa, Baby recordó que durante largos años fue zona libre de los virulentos ataques de los odiadores que, al parecer, no aceptan la diversidad de ideas y quieren amedrentar y llevar el odio de Miami hasta la ciudad inseparable de la historia de Cuba, tal como explica en un audio inmediato a los hechos, Vicente Amor, activo promotor de una relación normal con Cuba.
Importante este audio, según Baby, porque desmiente la versión de los canales de la Florida, dónde se afirma que la gente de Tampa se manifestaron contra la visita, le "cantaron las 40" a la embajadora (parece que ahora se llama así al insulto más vulgar) y otras distorsiones que, según explicó Amor no tienen nada que ver con la verdad de una visita completamente normal, durante la cual la embajadora se reunió con quienes la invitaron, compartió información sobre Cuba con cubanos residentes en Tampa que quieren una relación normal con su país de origen. No fue a un mítin, no insultó a nadie, no se expresó contra nadie.
Y hay que ver las imágenes y oír los sonidos del asalto con el nivel de las ofensas que hicieron los citados personajes, incluso en días previos al de la Mujer. Como dice Vicente Amor, tal comportamiento sólo provoca vergüenza ajena.
Ojalá y sea solo un lamentable episodio que la intolerancia de algunos violentos residentes allí se trajeron como souvenir de la derecha de Miami. Que Tampa no se intoxique con ese odio nunca. Que siga siendo territorio libre de odio contra Cuba.