Ya nadie se acuerda, o nadie se quiere acordar, pero no hace mucho la campaña en las redes más repetida tenía el hashtag #BajenLosPreciosDeInternet.
Resulta que, por obra y gracia del ordenamiento, los precios bajaron, relativamente. O sea, se quedaron igual en cifras, pero como los salarios aumentaron… y casi todo lo demás también, el costo del acceso a Internet disminuyó con respecto al poder adquisitivo de la población y, comparado con otros bienes y servicios, quedó barato.
Ahora la campaña es otra: que el Internet está muy malo, que la conexión está muy lenta… cosa que no está lejos de la verdad, pero ha sido objeto del típico sensacionalismo con el cual se aborda la realidad cubana por los medios de siempre. Sobre el tema se habló este jueves en Con Filo.