"No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados".
("Nuestra América", El Partido Liberal, 30 de enero de 1891)
6 DE FEBRERO
El seis de febrero de 1879 José Martí obtiene permiso para ejercer como profesor en Cuba.
Varios años después en este día en el año 1882, aparece en La Opinión Nacional de Caracas sus Cartas desde Nueva York en la que trata sobre el proceso que se le llevaba a cabo al que había realizado un atentado que le produjo la muerte al presidente norteamericano.
Al comentar la ya pronta culminación del juicio y la casi segura condena que recibiría el acusado, expresó: “Ya es la hora suprema para ese hombre extraño, de corazón seco y rostro lívido, que se revuelve con zozobra y angustia contra sus implacables perseguidores.- Ya está al cerrarse el proceso de Guiteau. Ya caen las últimas palabras, más como oración fúnebre que como súplica confiada, de los labios desconsolados de la defensa.”
También un seis de febrero, en este caso en el año 1895, José Martí sale hacia la ciudad dominicana de Montecristi para reunirse con el Generalísimo Máximo Gómez.
Ese mismo día escribe una carta a Gonzalo de Quesada, en la que le hace referencia a su viaje a Santo Domingo y en la que le expresa al referirse a su actitud comprometida con la causa de la independencia de Cuba: “Y sepa esto: todo lo necesario para hacer en cualquier forma, en una u otra forma, -lo que debemos y podemos hacer, -lo llevo hecho, completo, para ahora y para luego, al llegar a Montecristi.”