La tropa de Carlos Martí pasó la escoba ante unos envalentonados Centrales siempre viniendo de abajo y de esta forma el cuarteto de punteros siguió encabezado por ellos, ahora con mayor comodidad ( 14V-6D) sobre Ganaderos (11V-9D), Centrales (11V-10D), Tabacaleros (10V-11D), Cafetaleros (9V-10D) y Portuarios (6V-15D).
Pero más allá del poco interés que sigue despertando en la afición (pronto publicaremos cuántos aficionados han ido por cada estadio) la información de que tres peloteros cubanos con experiencia en béisbol profesional (MLB y Liga Mexicana del Pacifico) aceptaron integrar la preselección nacional al venidero Clásico se robó la arrancada de pasión.
Y digo pasión porque aunque Andy Ibáñez (Tigres de Detroit) Yoan López ( Meta de Nueva York) y Elián Leyva ( Naranjeros de Hermosillo) no son las estrellas más relucientes ni mucho menos de Cuba en esos certámenes es el primer paso positivo en función de armar un equipo con más credenciales competitivas, integren o no al final la nómina estos jugadores u otros que pudieran confirmar en los próximos dias o semanas.
Para quienes se preguntan siempre por que la gestión ahora y no antes; o se asombran del irrespeto que recibieron Andy y Yoan de parte de algunos de sus ex compañeros, solo cabe aclarar que la negociación con ellos no termina con su palabra y disposición, sino que lleva también una postura manifiesta de las Grandes Ligas para arreglar temas de seguros con los equipos a los que pertenecen, entre otros temas legales. Es decir ellos ayudarán, a pesar de que.el acuerdo de la Federación Cubana con la MLB está roto. Y lo harán porque son copatrocinadores del espectáculo que conlleva el evento.
Da pena ver y escuchar que algunos (ahora casi más político que pitcher de (MLB) acusen de plegarse a una Federación a Andy y a Yoan, sobre todo. Acaso los venezolanos, dominicanos, boricuas y mexicanos que juegan en MLB se pliegan también cuando pertenecen a sus conjuntos nacionales. No todos apoyan la ideología del gobierno de turno en esos países, pero deciden jugar por su camiseta por los aficionados, por esa tierra que lo vio nacer.
El camino para Cuba no ha sido de oro ni exento de errores, trabas y manipulaciones para llegar aquí. Han existido excesos y hasta intransigencia de ambas partes. Sin embargo, basta ponerse de acuerdo para lograr un objetivo, sin que medie otro interés que no sea jugar béisbol, que ahí mismo se vulnera el derecho de cada persona a decidir si vuelve a ponerse las cuatro letras de Cuba en el pecho. Muchos dijeron y dirán que no a la convocatoria de la Federación Cubana con argumentos más o menos razonables. Y en ese respeto habrá que andar, sin sobredimensionar a quién diga: sí, cuenten conmigo; ni atacar al que no quiera hacerlo por heridas aún sin cicatrizar.
El tema seguirá en alud vertiginoso las próximas semanas y es bueno insistir que el grueso de nuestra formación al Clásico Mundial saldrá de la Liga Élite Cubana no de los jugadores de MLB, porque no es coser y cantar estos llamados. Incluso los que acepten serán evaluados en su forma deportiva porque ningún nombre es automático para integrar un equipo y ya sabemos que los conjuntos Todos Estrellas llegan a muy pocos en torneos de alta calidad
¿Pero y la Copa Mundial de Fútbol en Catar que viene a pintar en este escenario beisbolero y de debate? Pues muy fácil. Desde el domingo la atención mediática por un mes, de la que no escapará Cuba, se trasladará a Doha. Hay quien desconectará tanto que no reaccionará si Agricultores vuelve a pasarle la escoba a otro elenco o Portuarios logre salir del frío sótano en que se ha pasado casi ya la mitad de este campeonato.
Menos mal que este fenómeno deportivo y social que es la Copa Mundial de Fútbol se celebra excepcionalmente en noviembre. Otro golpe como este para la Liga Élite de Béisbol sería su entierro definitivo porque jugar con un público que piensa más en goles que en jonrones es casi traicionar la esencia de nuestra pasión.