Chapeando: De vez en cuando la vida... (+ Podcast)

Así cantaba Serrat una de sus tantas canciones que adoro: "De vez en cuando la vida afina con el pincel, se nos eriza la piel, y faltan palabras".

En ese bellísimo tema pienso cuando leo el post del padre de Roxana Romero Rodríguez, periodista de la televisión, muchacha sensible y valiente que puso en juego su vida por salvar la de una niña de tres años, hija de una colega suya. Con orgullo de saber a su hija protagonista de un gesto tan altruista, escribe el padre. Con emoción replican cientos de personas la historia que sólo unos pocos conocían hasta ayer.

Bárbara Betancourt, que dirigió durante algunos años en el Sistema Informativo, lo comentó ampliamente en nuestro podcast de hoy, donde nos saltamos los temas dictados por el odio y exaltados por los odiadores. Hoy el amor se robó los titulares y animó el diálogo, gracias a uno de esos momentos en que se agradece mucho la existencia de las redes sociales de internet.

Baby aclaró que Roxana y la madre de la niña, son colegas pero no habían tenido la oportunidad de hacerse amigas antes. La primera llegó a la redacción en el tiempo que Anisley disfrutaba su licencia por maternidad y luego se enfrentaba a la infatigable búsqueda de solución a la enfermedad de su niña, una de la decena de niños a la espera de un trasplante de hígado, luego que el programa de esas cirugías se detuvo por falta de recursos indispensables en el país.

La solidaridad que generó en un colectivo como el del Sistema Informativo, donde el dolor de uno es dolor de todos, la movilización para que se pudieran resolver los insumos médicos indispensables, enlazaron la suerte de la niña con dos organizaciones muy solidarias con Cuba: Puentes de amor y Code Pink, que en pocas semanas ya tenían en el país los medicamentos y materiales necesarios. Mientras, la búsqueda de un donante compatible fue la tarea más ardua hasta que apareció Roxana Romero Rodríguez dispuesta a donar, sin una sola duda. El amor que todo lo puede, lo pudo todo, otra vez.

Reinier Duardo, padre amoroso de dos niñas, que no niega que lloró leyendo la historia, comentó un Twitter del Presidente cubano, agradeciendo a Roxana y resaltando los factores humanos que confluyeron en la compleja cirugía. Desde cualquier punto que lo mires, sale la solidaridad de este pueblo. La misma que vimos aflorar frente al accidente del Saratoga primero y el de Matanzas después. Ejemplos extraordinarios de generosidad, de entrega, de amor. Así lo confirman los comentarios y post en Facebook de parte del equipo que participó en el trasplante. Orgullosos de ser parte, como tienen que estarlo Carlos Lazo y Medea Benjamín, líderes de los Puentes de Amor y Code Pink.

A propósito del amor, el programa recordó que quedan pocos días para que votemos por el Código de las Familias. Muchos de los expertos que lo elaboraron, nos han deslumbrado con su profundidad, y por el modo en que esta norma ha convertido el amor en ley.

Pero también hablamos del asedio inaceptable contra el Código, que increíblemente han desatado algunos en nombre del amor. Sólo que de un amor excluyente. Un amor de "esto sí, pero lo otro no". Lo otro, lo que se sale de la tradición y lo que algunos interpretan como leyes sagradas, debe ser prohibido, censurado y escondido, según ese punto de vista que prefiere negar lo que existe y que si alguien sufre, nadie más se entere.

Recordamos hoy cómo se construyó el Código de las Familias. No fueron un grupo de iluminados que abrieron libros y se sentaron a escribir. Se investigó en la vida, en los bufetes, en los tribunales, en las consultas de piscología. Se actualizó hasta hacerlo nuevo, un Código que en su momento fue atacado por los mismos que ahora piden que se mantenga, con el único propósito de atacar la nueva norma, aunque eso signifique desconocer cómo evolucionó la sociedad cubana en casi 50 años.

Los analistas coincidieron en que el Código es un documento impecable, armado tras meses de discusiones, de ajustes, de precisiones. Lo que vale y brilla del Derecho, de la Psicología, de la academia, trabajó en su letra o fue consultado. Nadie que se lea el texto, podría decir que lo daña o que le quita derechos a alguien. Las niñas y los niños, las personas de más de 60 años, los que padecen algún grado de vulnerabilidad, todos son tratados por este Código como por ninguna otra ley anterior.

Nos debemos un análisis más amplio del tema. Y una mirada más profunda hacia quienes se oponen. El jueves seguimos chapeando.

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