La partitura manuscrita más antigua que atesora el Museo Nacional de Música es un cantoral

Manuscrito de gran formato empleado en el oficio de la liturgia católica. Foto: Archivo Museo Nacional de la Música.

La partitura manuscrita más antigua que atesora el Museo Nacional de la Música es un cantoral que se atribuye a la segunda mitad del siglo XVIII. Se trata de un manuscrito de gran formato empleado en el oficio de la liturgia católica. Este ejemplar fue transferido al fondo de partituras manuscritas del Museo alrededor del año 1974 y se conoce que estuvo relacionado con el Convento de San Francisco de Asís.

Fue fabricado con piel de cabrito y posee elaboradas ornamentaciones en algunas de las letras. Foto: Archivo Museo Nacional de la Música.

Los cantorales comúnmente se elaboraban de manera artesanal, empleando piel animal para la fabricación de las páginas, en el caso del ejemplar que atesora el Museo fue fabricado con piel de cabrito y posee elaboradas ornamentaciones en algunas de las letras que dan inicio a la frase. Las grandes dimensiones de esta partitura permitían que todos los cantores del coro pudiesen ver la melodía y el texto que debían interpretar. En la actualidad constituye un ejemplar de alto valor patrimonial que nos permite aproximarnos a la música propia de una etapa de la liturgia católica.

(Tomado del sitio del Museo Nacional de la Música en Medium)