El compromiso ético de editar al Che Guevara

Conversar con María del Carmen Ariet siempre es un placer. Como cada mes de junio, en que se celebra el natalicio de uno de los hombres más grandes del siglo XX, las reflexiones de quien probablemente sea la persona que, junto a Aleida March, conoce más a profundidad la vida y obra del Che, aparecen en distintos medios de comunicación.

Sin embargo, aunque la cercanía del natalicio evoca su recuerdo, la conversación de hoy versa sobre otro aniversario: 20 años se cumplen ya desde que el Centro de Estudios Che Guevara y las editoriales Ocean Press y Ocean Sur decidieran emprender un proyecto editorial que abarcara la totalidad de la obra guevariana.

—¿Cómo surge la idea de este proyecto editorial?

Tiene sus inicios en las investigaciones realizadas por el entonces Archivo Personal del Che a mediados de los ochenta, que propiciaron el hallazgo de contenidos inéditos o poco conocidos de la vida y obra del Che. No imaginábamos la posibilidad real de un volumen tan amplio de información, pues comenzábamos una etapa casi «arqueológica» de los contenidos. Empezamos a darnos cuenta de su importancia para precisar objetivamente fases imprescindibles de su vida y la dimensión múltiple de sus estudios realizados en disímiles circunstancias.

Lo primero que se hizo fue identificar, transcribir y digitalizar la documentación que Ernesto-Che guardó durante sus travesías y trayectoria revolucionaria y que su esposa Aleida conservó en los archivos personales de su casa después de su muerte; de ahí deriva la primera denominación de la institución. Es una aclaración importante porque en los noventa del pasado siglo, comenzó una especie de «fiebre guevariana» y se empezó a editar la obra del Che en diversas partes del mundo: las llamadas «Obras completas» o una selección de ellas, salvo excepciones, sin ningún compromiso ético, solo el hecho de vender algo que pedían los lectores o estudiosos del Che; era una mera transacción mercantil.

En contraste a esta situación, en Cuba, después de 1967, se había intentado recopilar toda la información que se conocía e indagar y estudiar otras, con el objetivo de sistematizarla. El mejor ejemplo y más acabado lo realizó el intelectual cubano Roberto Fernández Retamar desde Casa de las Américas, en una antología que sigue siendo un trabajo eficaz y de un valor editorial indiscutible. De igual modo la selección elaborada por el Instituto Cubano del Libro, así como otras ediciones realizadas por estudiosos de diferentes países.

Ese era el panorama cuando se hizo evidente la necesidad de ordenar y sistematizar los escritos del Che, sin sensacionalismo ni espectacularidades, como un deber ineludible con el hombre que creció y entregó su vida y que se convirtió en un paradigma para generaciones del mundo entero. El compromiso se hizo mayor al delimitar etapas de su vida y obra imprescindibles, sobre todo, de su adolescencia y juventud, al ser poco conocidas. Esa etapa representaba la más especulativa de todas, por carecer de conocimientos precisos, o por los malos propósitos perseguidos por sus eternos detractores.

El contenido de esos hallazgos documentales contribuyó a una visión más profunda y objetiva que permitió identificar sus principales momentos y construir una metodología capaz de delimitar, en tiempo y espacio, etapas imprescindibles de su vida con el objetivo de demostrar científicamente la verdadera dimensión y comprensión de su pensamiento e ideario, acorde con su trayectoria. A eso sumamos, por lógica, la propuesta de una división temática surgida a partir de los contenidos que encontramos y los ya conocidos.

En ese período, existía un marcado interés de David Deutschmann, presidente de Ocean Press, por publicar la obra del Che, visualizada en un primer momento por una antología que agrupó la presencia del Che dentro de la Revolución Cubana, obra que con posterioridad se relaboró pero que, sin duda, fue simbólica para las editoriales Ocean Press / Ocean Sur. Por nuestra parte, el Archivo había publicado una edición preliminar de las llamadas Notas de viaje, como primer resultado de los estudios realizados hasta ese momento. Surge así la solicitud de David de una alianza entre la editorial y el Centro de Estudios, ya con ese nombre, para publicar los textos elaborados como resultado de las investigaciones concluidas. Ese es el verdadero origen de una unión que rebasa más de 20 años de trabajo ininterrumpido.[1]

Collage de facsimilares

—¿Cuál fue el proceso que guió la publicación de los primeros títulos?, ¿Por qué Justicia global? ¿Por qué Notas de viaje?

Desde la concepción inicial del Archivo siempre se pensó en plasmar el trabajo en líneas editoriales, solo que era una etapa incipiente y sin recursos económicos que lo permitieran. La solicitud e interés demostrado por Ocean Press / Ocean Sur cubría nuestras expectativas —y con el tiempo nuestro agradecimiento—, al entender que solos no podíamos emprender esa tarea. Surgían nuevas políticas hegemónicas después de la desaparición de la Unión Soviética que marcaban tendencias negativas para la izquierda y sus propuestas de solidaridad internacional.

Ante los imperantes patrones de exclusión, se imponían la necesidad de cubrir los espacios perdidos a través de publicaciones que actuaran como memoria histórica y como un activismo político capaz de nuclear a las fuerzas progresistas y revolucionarias dispuestas a continuar en la lucha. El Proyecto trató de ser consecuente con esos propósitos y, por supuesto, el Che y la Revolución Cubana eran baluartes indiscutibles, lo que explica la selección de los primeros títulos: Justicia global y Notas de viaje. El primer texto partió de un criterio radical para demostrar a las «nuevas» políticas neoliberales y al hegemonismo asfixiante que nada nuevo se imponía y que su ejecución respondía al viejo modelo capitalista en su fase más retrógrada, denunciado, entre otros, por una figura emblemática como el Che Guevara. El segundo, como es de suponer, marcaba el encuentro con el joven Ernesto en su incipiente proceso formativo y revolucionario desde su visión de América Latina, de una coherencia asombrosa para explicar el comportamiento posterior de su vida.

—¿En qué momento se decide la actual estructuración del proyecto en Escritos de juventud, Antologías, Diarios…? ¿A qué responde esta estructura?

Al defender un criterio sistematizado dentro del pensamiento del Che como consecuencia de la documentación conservada en su Archivo, se presenta de manera diáfana la concatenación entre las principales etapas de su vida y los intereses intelectuales que se reproducían en sus escritos. En la suma de contenidos y a partir de nuestro análisis, se consolida la estructura de un pensamiento que abarca desde la adolescencia y la juventud hasta su internacionalismo. En esta existen momentos determinantes y también una interrelación entre ellos que permite afirmar la existencia de un pensamiento sistémico, abierto a disímiles ramas del conocimiento, con una base metodológica marxista, con el reflejo de una práctica revolucionaria consecuente desde su etapa formativa. De ese modo, el Proyecto se estructuró en:

—¿Tiene algún o algunos títulos preferidos, ya sea por su contenido o por su proceso de realización?

Existen tres títulos que —quizás no sean los más importantes o representativos— necesitaron de mucha elaboración y de criterios muy precisos, porque son textos que cobraron forma a partir de la investigación que realizamos. Se ordenaron de acuerdo a lo que pudiera haber concebido el Che sobre temas centrales en su obra. Fue un alto compromiso ético emplear su nombre y sus ideas.

América Latina, despertar de un continente, es una antología que se ajusta a la periodización metodológica establecida por el Centro, con un criterio cronológico y temático a la vez. Desde mi punto de vista es un libro imprescindible para conocer el ascenso del pensamiento y actuar del Che respecto a América Latina.

Apuntes críticos a la Economía Política, otro libro complejo basado solo en notas elaboradas por el Che a partir de sus lecturas, refleja su pensamiento crítico, polémico y creador, aspectos que lo distinguen y elevan a uno de los marxistas más importantes de la región. Es un texto de lectura indispensable para adentrarse, no en su pensamiento económico como una especie de compendio reducido, sino en el complemento de un pensamiento marxista integral que cuestiona los problemas existentes en el mundo socialista de entonces y que busca soluciones adecuadas para resolver las dificultades; un contenido vital para entender las aspiraciones de desarrollo del llamado tercer mundo.

Por último, La épica del tiempo, quizás el menos divulgado, pero para mí uno de los más apreciados porque forma parte de nuestros inicios cuando comenzamos a rastrear en toda aquella documentación inédita que nos hablaba sin necesidad de interpretarla. Ante tanta información valiosa, que por sí sola respondía cualquier interrogante, surgió la idea de un libro que permitiera la lectura de su vida y obra expresada de modo visual. Es una especie de biografía a través de documentos ordenados con intencionalidad y que permiten entrar en su intimidad y sensibilidad sin necesidad de comentar o especular, simplemente se toma o se deja pasar. Sin duda, es también un agradecimiento a la decisión de la UNESCO de considerar la vida y obra del Che parte de su Programa de la Memoria del Mundo.

—No solo libros o textos del Che conforman el proyecto editorial. Evocación, escrito por Aleida March, es uno de los libros que más aceptación tiene en el público latinoamericano y mundial —de hecho, se ha traducido a varios idiomas—. Cuéntenos un poco sobre el proceso de realización de este libro, y cuán importante es para usted.

Evocación es un libro muy apreciado por el lector. Su autora, Aleida March, tardó mucho tiempo en decidir su redacción y por eso el impacto fue mayor. Como ha expresado en muchas ocasiones era una deuda que tenía con sus hijos, que apenas conocieron a su papá. En él narra cómo fue el inicio de sus relaciones dentro del fragor de la batalla en las montañas y en la ciudad, y cómo culminó en una vida breve de amor y complicidad hasta su cruel asesinato. Me consta que cada página escrita fue una batalla consigo misma al medir cada palabra para no excederse ni limitarse más allá de lo necesario (esto último no lo logró), aunque a veces fue muy parca en detalles. Para mí fue un privilegio poder ayudarla a sacar del armario recuerdos inolvidables, irrepetibles, muchas veces dolorosos; por eso siento que cumplí con mi presencia para alentarla y avanzar, teniendo como antesala nuestras largas conversaciones mientras desempolvamos papeles olvidados, y que casi revivía y evocaba —por eso el título— cada detalle que recordaba.

—Actualmente, está en preparación la mayor antología realizada sobre la obra del Che. ¿Podría comentarnos algo acerca de esta novedad editorial?

Después de tantos años de trabajo para hacer avanzar un Proyecto como este, estamos en una fase de culminación, aunque no de cierre, de una etapa enriquecedora que ha cumplido con los objetivos que vislumbramos al inicio. Como toda obra ha habido aciertos y desaciertos, que creo son mínimos, y nos ha estimulado a continuar y poder afirmar que se está en presencia de un Proyecto Editorial en el que se ha representado todo el contenido temático legado por el Che a lo largo de su vida.

No se puede afirmar, porque no es cierto, que estamos en presencia de las obras completas como muchas veces se ha querido decir de otras ediciones —faltan búsquedas de detalles y palabras dichas en entrevistas internacionales o en su quehacer en la Cuba revolucionaria—, pero se puede afirmar que se está en presencia de las palabras y escritos más importante del Che desde su adolescencia hasta su muerte.

Esa es la razón por la que se ha querido cerrar esta etapa con una edición que se ha denominado Antología Mayor, en la que aparecerán los contenidos fundamentales del Proyecto. Será sin duda una novedad editorial al no restringir ningún contenido de lo editado y garantizarle al lector la certeza de que está en presencia de un conocimiento más completo, de un rigor y una veracidad indiscutibles.

—¿Qué consejos daría a una persona que se inicia en la lectura de la obra del Che? ¿Por dónde comenzar?

Esa pregunta es difícil porque depende de lo que se quiera encontrar y habría que pensar en divisiones muy personales o en intereses temáticos. Si la selección es para tener una visión general, habría que comenzar por los escritos de adolescencia y juventud; esto permitiría ser consecuentes con una interpretación valedera del actuar del Che y despejar las dudas y/o las maledicencias escritas sobre rasgos de su personalidad como el aventurerismo y el voluntarismo. Nada más convincente que lo escrito por un joven que aún no tenía intereses definidos, solo el perseguir sueños que de una manera u otra se hicieron realidad con tesón y voluntad propia.

Engarzado con ese criterio, se puede recomendar la lectura de América Latina, despertar de un continente, por ser el compromiso ético y de pensamiento que más refleja al Che. Otros textos son muy importantes, algunos más especializados necesitan de intenciones mayores como Apuntes Filosóficos o Apuntes críticos a la Economía Política; otros más íntimos, como Epistolario de un tiempo, donde se encuentran muchas de sus aspiraciones, deseos y añoranzas sin que medien compromisos, solo su pensamiento íntimo lanzado al vuelo.

[1] El acuerdo entre Ocean y el Centro incluyó la facilidad a las editoriales cubanas para la entrega de las Artes finales de los libros del Proyecto Editorial, sin costo de ningún tipo por concepto de Derechos de Autor, lo que ha permitido publicar en Cuba una parte considerable de los títulos por editoriales como Ciencias Sociales y Abril.