Rocky en el “Caso Labrador” de Tras la huella. Foto captura de pantalla del la TV
Era el sábado 16 de abril de 2016 y en Ecuador la vida transcurría con total normalidad. De pronto los perros comenzaron a ladrar y en segundos la tierra tembló como si un gigante dormido pateara carreteras, caminos y edificios.
Todo se vino abajo y miles de personas quedaron atrapadas entre los escombros. Muchas de ellas aún vivas se hallaban inconscientes bajo toneladas de polvo, acero y concreto. ¿Cómo encontrarlos a todos? ¿Cómo salvarlos en una carrera contra reloj? ¿Cómo recuperar los cuerpos de quienes no lograrían sobrevivir?
La respuesta llegó corriendo sobre 4 patas y meneado la cola.
En poco tiempo más de 100 perros fueron distribuidos por las zonas de desastre y se convirtieron en verdaderos héroes. No se detenían ni para tomar agua, escarbaban como locos y ladraban al olfatear un cuerpo. Luego sus amigos humanos hacían el resto.
El técnico y rescatista, Enzo Vezzoli, contó a medios de prensa locales que un equipo de 10 técnicos, dotados con instrumental tecnológico de avanzada, cubre una hectárea en 70 minutos; sin embargo, en igual superficie, un perro solo necesita 10 minutos para hacer el mismo trabajo y nunca se equivoca.
“Tratándose de búsqueda bajo escombros la experiencia arroja el siguiente promedio comparativo: en cinco minutos un can de rescate consigue cubrir 100 metros cuadrados; un hombre valiéndose de instrumental, necesitaría de aproximadamente 45 minutos. Es un ahorro abismal del factor tiempo”, explicaba en esa ocasión Vezzoli.
Las horas pasaron y los perros salvaban a más y más personas. Su entrega a la tarea hizo que algunos colapsaran, tal y como sucedió con Dayko, un perro Golden Retriever del cuerpo de bomberos de la ciudad de Ibarra, quien murió deshidratado por las altas temperaturas y lo hostil del ambiente.
Minutos antes había salvado la vida de 7 personas.
El cuerpo de bomberos de Ibarra se declaró de luto y expresó en Facebook su agradecimiento al animal: “Este amigo de 4 patas entregó su vida en el cumplimiento del deber, gracias Dayko por tu labor heroica en Pedernales y en las diferentes emergencias a las que acudiste”, escribieron sus compañeros.
El perro había ingresado tres años y medio antes del terremoto a la unidad canina y obtuvo varias certificaciones nacionales e internacionales en la búsqueda de personas vivas, según trascendió en aquel entonces.
Pero también la historia se cuenta al revés y el grupo “humano” de rescatistas salvó la vida a más de 200 perros atrapados bajo los escombros. Los animales mostraban ya en su gran mayoría signos severos de deshidratación y heridas internas.
Las proezas inspiran y forman parte de una recopilación de testimonios que fueron publicados por diferentes medios de prensa en el planeta.
Especialistas señalan que para este tipo de misiones se prefieren a los perros Labradores, no solo por su excepcional sentido del olfato (tienen en promedio 250 millones de receptores olfativos y el área cerebral encargada de procesar los aromas es, en promedio, 40 veces mayor al de una persona), sino también por su afabilidad, gentileza, inteligencia, nobleza y particular energía.
Por lo general son considerados como buenos compañeros y se les puede ver formando parte de las brigadas caninas de la policía en operativos antidrogas, antiexplosivos; así como en operaciones de búsqueda y rescate.
Cumplir sin titubear las misiones más peligrosas
Rocky ha participado en más de 20 servicios operativos de búsqueda y localización_ así como en varias misiones internacionalistas
A Ecuador también llegó la mano altruista de nuestra Revolución en un intento por socorrer a las víctimas del desastre y sumarse a la ayuda internacional que ya se le brindaba a la nación.
Lo que pocos saben es que durante 10 días un perro cubano apoyó allí las labores de búsqueda y localización. Un fino olfato, una vasta experiencia y un talento excepcional, hicieron que el actuar de Rocky fuera incluso reconocido con honores.
Confiaban tanto en él que las máquinas no retiraban los escombros del lugar hasta que el perro “certificara” la no presencia de personas atrapadas en la zona.
Lo vimos en el “Caso Labrador” de Tras la huella y en la escena final puede leerse que: “Durante sus 10 años de vida activa, Rocky ha participado en más de 20 servicios operativos de búsqueda y localización; y en misiones internacionalistas...”
El perro, de unos 25 kilogramos de peso, es la estrella de la Unidad canina de la Brigada Especial Nacional ubicada en La Habana, donde todos lo admiran.
El capitán Glouber Castillo Castillo, Jefe de grupo de la escuadra de rescate y salvamento, confiesa a Cubadebate que el animal, a pesar de su edad (10 años y 7 meses), está en una forma física increíble y mantiene a planitud el uso de sus capacidades olfatorias.
“Parece un cachorro”, dice y luego agrega: “Su olfato es tal que puede identificar un cuerpo que esté atrapado en los escombros o enterrado bajo tierra hasta una profundidad de entre 6 y 7 metros”.
El “Caso Labrador” del serial televisivo se inspira en un hecho real donde se condena a un ciudadano cubano como autor de un delito de asesinato. Al Rocky encontrar el cuerpo de la víctima, aportaba la prueba incriminatoria que tanto necesitaban los órganos competentes.
“Parecido a este, el can participó en el “Caso Botero”, en el que también encontró el lugar en el cual habían enterrado restos de la víctima. Esto ocurrió en Caimito, municipio de Artemisa”, explica el oficial.
Decisivo fue su accionar en 2012 durante el derrumbe de un edificio ubicado en la intersección de las calles Infanta y Salud, donde residían varios núcleos familiares. En esa ocasión señaló el lugar exacto donde yacían los cuerpos de las 4 personas fallecidas.
También apoyó las labores de rescate asociadas a los derrumbes ocurridos en un edificio de Cerro y Boyeros (2019), y en Centro Habana (2020), en el cual no hubo víctimas mortales ni heridos, aunque vivían en el inmueble más de 90 personas.
Dichos perros se “jubilan” por la edad después de varios años de servicio, o porque comienzan a perder facultades. Lo impresionante de Rocky es que ni tan siquiera sus casi 11 años, han logrado agrietar la voluntad y el talento.
"Esta especialidad es una rama muy humana. Salvar cualquier vida que se encuentre en peligro es un enorme orgullo no sólo para mí, sino también para el resto de los compañeros de la brigada. Tenemos unos cuantos perros que están a su altura, pero por lo general para las misiones complicadas elegimos a Rocky por su experiencia y gran olfato.
El trabajo en la unidad canina es apasionante pero lleva mucha dedicación y entrega a los animales, tiene que gustarte, tienes que amar a los perros y a la vida para poder ser un técnico canino”, explica Castillo Castillo.
En octubre de 2016 Rocky y un equipo de la unidad canina partieron rumbo a Baracoa, sin embargo, la fuerza del Huracán Matthew les cortó el paso y fueron obligados a detenerse en la provincia de Holguín, desde donde no pudieron avanzar, dado el deterioro de las condiciones meteorológicas y el cierre de las carreteras.
Cuando amas a tu compañero de trabajo como a un hijo
Rocky y algunos sus campañeros de la brigada canina
Para el primer teniente Edel Llopiz Sánchez, técnico canino que atiende directamente a Rocky, no hay margen alguno para el error porque la responsabilidad con el pueblo es alta.
“Lo primero que hacemos cada día antes de comenzar la jornada es observar al perro, detallamos su lenguaje corporal y sus movimientos me dicen todo cuanto necesito saber. A los perros los acariciamos y mientras lo hacemos, los evaluamos clínicamente. También nos fijamos mucho en el apetito, de hecho, cada tarde verificamos que hayan comido como deben. Te lo digo en buen español: siempre estamos encima de ellos, para que no les pase nada”, cuenta.
El conductor lo prepara y lo envía a realizar la búsqueda (siempre controlado por el técnico). A la hora de detectar una víctima el perro se queda en el área y marca la zona con ladridos; luego el conductor señala exactamente el lugar y ya entran entonces los especialistas en rescate y salvamento del MININT, para hacer la extracción de la persona o del cadáver.
Me aseguran también que Rocky nunca ha fallado, donde “pone el ladrido”, es al seguro.
Así ocurrió en la Mancomunidad de Dominica en 2017, hasta donde llegó el can cubano luego del paso del huracán María por esta zona del Mar Caribe.
Se trató en esencia del peor desastre natural registrado en las islas ya que luego del fenómeno en sí, se sucedieron varios deslizamientos de tierra que sepultaron a miles de personas.
Una vez más el olfato de Rocky fue decisivo en los 14 días que duró la misión y los especialistas cubanos dieron muestra de su preparación y valía ante este tipo de situaciones.
“Para mí ha sido una experiencia increíble. Me motiva y me inspira cada mañana ver a Rocky y a los demás perros que tenemos en la unidad. Nos hemos compenetrado tanto, que por su comportamiento, gestos y ladridos sé su estado de ánimo, sé lo que desea y lo qué piensa”, asegura Edel.
La relación ha funcionado a las mil maravillas. Ya el perro es más que su hermano, es su hijo. Quizás no se sepa, pero cada día desde el amanecer, los técnicos del MININT siguen una estricta rutina de trabajo y así debe ser, pues de ello depende en gran medida el éxito de las misiones y la salud del animal.
El primer teniente me habla también de la atención y los cuidados veterinarios que reciben los canes, de cómo son ellos el centro de la atención, de cómo iluminan el día, de la alegría que se siente cuando salvan una vida, de las respuestas que llegan al encontrar el cuerpo de una víctima o persona desaparecida; de familiares agradecidos, de oficiales emocionados hasta las lágrimas.
Le pregunto por la misión más difícil en la cual ha acompañado a Rocky y me dice que todas han sido extremadamente complicadas. Los detales son esenciales, la concentración en el lugar es vital.
Lo más minino que quede sin revisar o sin supervisión puede costarle la vida a la persona atrapada entre los escombros.
Cuando el error cuesta caro, no hay posibilidad alguna para la equivocación. Cada segundo, cada minuto cuentan; por eso no hay misión sencilla.
“Cuando recatamos a una persona, o cuando encontramos un cuerpo sentimos que cumplimos con nuestro deber, que cumplimos con la Patria. A partir de ese momento les ofrecemos respuestas a los familiares y a las instituciones del Estado. Las personas lo necesitan, no tienes idea de lo mucho que lo agradecen”, confiesa el compañero de Rocky.
El profundo sentido del humanismo, la ética, el amor por los animales y el ojo agudo del detective no pueden faltar en una profesión donde la paciencia y la pasión, son la clave del éxito. Por fortuna para todos existen perros como Rocky, amigo leal y policía inquebrantable.
Llegue a todas las unidades caninas del país, el más profundo agradecimiento por su pasión y entrega en el cumplimiento del deber.