¡Qué irónica es la vida, Lucía!

Lucía Sanz Araujo, directora de la revista Pionero. Foto: Cubaperiodistas.

¿Y ahora qué, Lucy? ¿Qué rumbo tomará ese montón de proyectos y compromisos en los que siempre andabas involucrada? ¿Cómo sabremos de este o aquel sello cancelado, a propósito de tal o cuál acontecimiento sin ti, promotora principal? Ya no estarás para asombrarnos con un nuevo descubrimiento del que apenas se habla, o la foto curiosa que tomaste en tus –nuestras- andanzas por La Habana Vieja.

Puede parecer irónico que alguien que durante un año alertó, aconsejó, habló y escribió sobre cómo actuar para evitar el contagio y la propagación de la enfermedad, haya fallecido víctima de la COVID-19. El coronavirus SARS-CoV-2 es así, ataca sin discriminar a quién, dónde o cuándo.

Hoy estamos de duelo por ti, y muy tristes, Lucy, porque sabemos todo lo que contigo se ha ido: una mujer muy capaz, inteligente, amante de la emancipación, que veía en todos los pioneros, para quienes dirigía su publicación, los niños que ella no tuvo. Deja de existir esa persona a quien el calendario tenía en desventaja, porque el tiempo no le alcanzaba para investigar y saber muchísimo de los más diversos temas.

Nos deja esa martiana de pura cepa que estaba al tanto de cuanto ocurría en torno al Héroe Nacional cubano, porque lo amaba, y se involucraba en la sugerencia de los temas que en cada posgrado acerca del periodismo de José Martí, ha estado a cargo el Doctor Pedro Pablo Rodríguez.

En la prensa cubana dejas un vacío, porque la generalidad de lo que hiciste fue muy bueno, especialmente en la Editora Abril. En muchas publicaciones más, como Verde Olivo y Bohemia está tu impronta; en la última tuviste bajo tu responsabilidad la Sección de Filatelia, muy buscada por los lectores, porque les mostrabas el producto de tu amor a ese importante campo de estudio.

Tengo un montón de preguntas y comentarios que solo tú me hubieras podido responder. Por eso, solo me queda la siguiente reflexión: cuando el duelo toca cerca, por la partida de una persona tan querida, solo nos reconforta saber que en este instante devenido vida, tuvimos el privilegio de su amistad.

(Tomado de Revista Bohemia)