A los bayameses les asiste el privilegio de entonar públicamente y por vez primera “La Bayamesa”, devenida Himno Nacional, e incuestionable fundamento de la declaración del Día de la Cultura Cubana.
La Reina le concede en 1838 el título de ciudad: “Muy fiel y muy leal”, sin embargo, tan solo 31 años después se pudo sentir la voz potente de sus habitantes, así como el galope de centenares de corceles en la madrugada del 12 de enero; cuando, semejantes a titanes, prendían fuego a la urbe.
Los españoles nunca comprendieron cómo una de las villas más prósperas de la nación prefería arder hasta las cenizas y renunciar al desarrollo agrícola y social. Mucho antes, la fuerza descomunal de la naturaleza se ensañaba contra ella y al embate de tempestades se le sumaron los golpes de tres terremotos: 1551, 1624 y 1766. Aunque los mayores daños se registraron en los edificios de dos plantas y un solo nivel.
Las acciones de restauración han sido tan acertadas en Bayamo que los espacios se mantienen esplendorosos.
Quienes recorren las calles y plazas, a veces esperan encontrar una arquitectura colonial que desapareció tras el incendio. Por fortuna las acciones de restauración han sido tan acertadas que los espacios se mantienen aún esplendorosos y Bayamo deleita y seduce; seduce y delita cual ambrosía.
Cómo olvidar la Plaza de la Revolución y el piso de granito; las estatuas erigidas en honor a Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, y Perucho Figueredo.
Cómo desprenderse del centro histórico y sus museos, de “El Cubano Libre” (primer periódico mambí independiente publicado por iniciativa de Carlos Manuel de Céspedes), de las obras de arquitectura de la Circunvalación Sur y Norte, de la Plaza de la Patria, inaugurada en 1982, remodelada y ampliada en 2006, del Hotel Royalton, ubicado en la calle Maceo número 53.
Cómo no visitar las estatuas erigidas en honor a Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, y a Perucho Figueredo.
Cómo no visitar la Plaza de San Juan, una de las más espaciosas de la antigua San Salvador de Bayamo y la Parroquial Mayor.
Rodeado por edificaciones que poseen la condición de Monumento Nacional, el Paseo-Boulevard ofrece al visitante una combinación de arquitectura colonial y modernidad. Es que, al decir de los especialistas, Bayamo (Ciudad Monumento Nacional y Cuna de la Nacionalidad Cubana), es una de las urbes más atractivas del país.
Refiriéndose a sus valores arquitectónicos, Susana Martínez-Sánchez, escribió: “El interés por la arquitectura ecléctica se manifiesta en el Centro Histórico, el Art Déco se incorpora como estilo de época a fines de la década del treinta y más adelante se comienza a notar la influencia del Art Nouveau, el Neoclásico (no muy difundido) y la aceptación en los cincuenta de la arquitectura del Movimiento Moderno. La escala urbana es modesta y humana, como lo es en general su arquitectura…”
Ludín Fonseca, el historiador de Bayamo junto a Eusebio Leal Spengler.
Así, entre estilos y espacios de esplendor, Cubadebate llega hasta la oficina de Ludín Fonseca García, historiador de Bayamo y Premio al Mérito Literario “José Joaquín Palma” 2018, otorgado por el comité provincial de la UNEAC en Granma.
Se considera a sí mismo como un cronista local, nos invita a “pasear en coche” y habla con verbo encendido sobre las tres obras de restauración más importantes que están a punto de concluir en la ciudad.