Yosniel Guillermo Navarro Ponce, residente de segundo año de Medina Intensiva y Emergencia en el Hospital Clínico Quirúrgico Docente Salvador Allende.
Yosniel Guillermo Navarro Ponce es residente de segundo año de Medina Intensiva y Emergencia en el Hospital Clínico Quirúrgico Docente Salvador Allende (La Covadonga). Lo conocimos en la terapia intensiva de ese hospital de La Habana, donde lucha contra la muerte. Nuestra primera pregunta estuvo dirigida a qué siente como médico y ser humano cuando pierde esa batalla:
“A pesar de que uno lleve tiempo dando este tipo de noticias a los familiares es algo muy difícil y cuesta trabajo hasta decirlo, porque uno se encariña con los pacientes y nuestro trabajo es entregarlos a la familia curados, un médico nunca quiere que un paciente se le muera. Es bien desagradable y duro, además”.
En el caso de esta pandemia, hay que decirle por teléfono a los familiares que su paciente falleció, incluso no pueden ni muchas veces verlo, son pacientes que se entierran sin que los familiares tengan contacto con él después de la muerte, eso para mí ha sido lo más impactante…Y no tenemos contacto presencial con los familiares para decirle todo el esfuerzo que se pudo hacer por su ser querido y que lo sentimos mucho como médicos, por supuesto. Yo no había tenido una experiencia de ese tipo.
Soy un médico bastante joven, nunca me había alejado de la familia para realizar una misión a ningún lugar, ni he trabajado lejos de la casa, y mi mamá siempre ha estado muy apegada a mí y le ha sido bien difícil todo esto, incluso ella se alegra los días que tengo que ir para la casa; pero cuando estoy en la casa y se acercan los días que tengo que venir para acá, ya empieza a deprimirse, a sentirse triste.
Ella está muy preocupada, muy triste, todos los días me llama, a toda hora, incluso a veces no entiende que aquí estamos muy complicados en el trabajo e insiste en las llamadas y tengo que decirle que no se preocupe, que no puede estar todo el tiempo llamando, en fin, es complicado.
Esta es una enfermedad realmente seria, sí mata, afecta a cualquiera, no distingue ni edad, ni sexo, ni raza. Las personas tienen que entender que tienen que cuidarse no por nosotros, es por la salud de ellos, que es lo más importante que tiene el ser humano, la vida de uno mismo. Esta es la etapa de la autorresponsabilidad, de la autoconciencia, y debemos actuar en correspondencia con lo que se está pidiendo en Cuba en este momento y no solo en Cuba, en el mundo entero.
Eso es lo que le pido a la población y que nosotros también somos humanos, estamos agostados, extenuados, realmente el trabajo ha sido muy arduo. Aunque nosotros queramos, no todo depende de nosotros, ellos deben aportar su grano de arena con conciencia, con responsabilidad.
(Tomado del Facebook de Naturaleza Secreta)