Coleros y revendedores están desde hace días en el centro de los debates populares. Ya sea en sitios digitales, grupos de redes sociales, en los portales de los establecimientos o desde negocios particulares, muchos de los productos ofertados en las tiendas estatales aparecen al doble y al triple de su precio. Entonces la indignación se apodera de muchos y crecen los reclamos para eliminar un fenómeno con poco sustento ético y legal.
A raíz del asunto, Cubadebate recuerda dos reportajes publicados hace pocas semanas sobre estos temas. Entre opiniones de juristas, directivos de comercio interior y las cadenas de tiendas, el Ministerio del Interior, la población, así como de coleros y administradores de grupos y páginas digitales dedicadas a la compraventa, una verdad queda clara: es un fenómeno complejo que requiere trabajo colectivo y eficiente para eliminarlo.
Compraventas online: Los “huecos negros” del comercio en Cuba