Un libro para estos tiempos

El Coronel de la reserva Alberto Alvariño Atiénzar es uno de los autores del libro. Foto: Roberto Garaicoa/Cubadebate.

Comentarios de Alberto Alvariño Atiénzar en la presentación del libro “Ramón Paz Borroto, en la forja de una proeza”, bajo el sello de la editorial Verde Olivo.

Ante todo quiero agradecer la presencia de los asistentes, al compañero Elier Ramírez Cañedo y a Hildelisa Díaz Gil por sus nobles palabras y valoraciones.

Obviamente, hablo en nombre de los tres autores. Mis compañeros Milderth Álvarez Pérez y Cecilio Jiménez Marroquí ─ambos residentes en el interior del país─ cuyo interés y persistencia fueron fundamentales en este empeño. Ellos participarán en otras presentaciones.

Confieso que a mí me sucedió lo mismo que a Elier: cuando leí la trascendental obra del Comandante en Jefe La victoria estratégica, uno de los combatientes que más me impactó por su disposición a enfrentar las misiones más difíciles, su capacidad, valentía y lealtad fue Ramón Paz Borroto. Acerca de él tenía una referencia, pero ciertamente no lo conocía hasta ese momento.

Pero, la razón definitoria del nacimiento de esta obra biográfica fue cuando supe que el máximo líder de la Revolución consideraba que existía una deuda con Paz, porque no se conocía, al igual que a otros destacados combatientes caídos en el fragor de la lucha. Ese fue un permanente reclamo de Fidel y el nombre de este héroe resultó muchas veces recordado por él hasta sus últimos días de vida.

Un compañero allegado, me recordó, hace algunas semanas, un fragmento de una importante intervención de Fidel, en marzo de 1962, en un momento definitorio de la defensa de los principios y la pureza del Partido que nacía entonces; eran los días de enfrentamiento al sectarismo. En esa ocasión, Fidel ejemplificó los nombres de hombres humildes, leales, verdaderos patriotas que no tenían mucha cultura ni formación política, pero sí merecidos méritos que los situaron al frente de sus hombres. Mencionaba los nombres de Camilo, Ciro Frías, Ciro Redondo y de Paz. Era una expresión más de cómo los recordaba, incluso en momentos difíciles.

Fue así, ante el llamado para que se conociera a Ramón Paz, que se unieron los esfuerzos de quienes compartimos la autoría de esta obra.

A principios de septiembre de 2016 se inició una amplia investigación que contó con numerosos y valiosos testimonios de familiares, amigos y combatientes que lo conocieron y lucharon junto a él en distintos escenarios; tuvo el apoyo documental decisivo de diferentes instituciones: la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado y las direcciones del Partido de las provincias Granma, Ciego de Ávila y Mayabeque. Muchas organizaciones y personas laboraron y cooperaron e hicieron posible llegar a esta afortunada presentación.

En la investigación se pudo conocer lo inédito e incluso lo insospechable en la vida de Paz, además de establecer con exactitud hechos que difieren de otras versiones.

Se logró una vasta información. Cada nuevo hallazgo nos alimentó, multiplicó el espíritu y produjo la agradable sensación que se experimenta ante el descubrimiento enriquecedor sobre la vida, en gran parte anónima, de un hombre de raíces muy humildes que tomó conciencia creciente de clase y se convirtió en uno de los mejores y más completos soldados del Ejército Rebelde.

Estamos ante una obra esculpida por muchos, siempre perfectible, a la vez que deja abierta la convocatoria a investigadores e historiadores para proseguir y desentrañar episodios que no alcanzamos a constatar, como es el origen preciso de sus conocimientos militares y de los primeros auxilios que parecen ir más allá de la intuición y la inteligencia de Paz.

Vale advertir que no debemos perder de vista tres importantes elementos contenidos a lo largo del libro, desde el necesario prólogo del General de Ejército Raúl Castro Ruz hasta sus últimas páginas:

Con esta entrega experimentamos una sana satisfacción revolucionaria. Si nos preguntaran cual es la mayor de todas, sin lugar a dudas responderíamos: haber cumplido con la deuda que sentía el Comandante en Jefe para que se conociera y no se olvidara a Paz. Queda ahora el reto y el esfuerzo en la difusión de la obra; sobre todo que los adolescentes, jóvenes, combatientes y también las personas de otras edades la hagan suya, y que no quede solo para una constancia histórica o consulta ocasional.

En ese empeño no quiero pasar por alto el agradecimiento sincero a quienes hicieron posible la factura de este volumen que hoy está a disposición de ustedes. Aquí se unieron los esfuerzos en la edición, el diseño y la realización y varios colectivos gráficos.

Finalmente, me permito esbozar un comentario conclusivo del Primer Secretario del Comité Central de nuestro Partido, en la ocasión en que nos hizo llegar su prólogo: libros como este hacen falta en estos tiempos difíciles, de tensiones, peligros y amenazas.

Muchas gracias.