En el primer trimestre de 2019, los principales indicadores de la economía vietnamita tuvieron crecimientos importantes. Foto: baodautu.vn
En las últimas décadas, la economía vietnamita creció a un ritmo vertiginoso, pero en todos los años terminados en 9, tuvo recaídas. ¿Pasará lo mismo en 2019?
El caso es que en 1979, en 1989, en 1999 y en 2009, la economía vietnamita tuvo recaídas y muchos están preguntándose si en este 2019 el anatema de ese numerito volverá a impactarla.
En verdad ese ciclo fatal se ha cumplido indefectiblemente y cualquiera que no sepa cómo marchan las cosas pensaría que también ahora hay motivos para cruzar los dedos y rogar por una mejor suerte.
Pero la inmensa mayoría es optimista sobre lo que ocurrirá este año, que aunque termine en nueve, viene cargado de promesas.
Veamos los antecedentes
En los últimos cinco años la economía de Vietnam creció a un ritmo fuerte y sostenido, envidiable por cualquier país en cualquier latitud:
- 6 por ciento en 2014
- 6,7 por ciento en 2015
- 6,2 por ciento en 2016
- 6,8 por ciento en 2017
- 7,1 por ciento en 2018
También está lo de la experiencia:
- Vietnam lleva más de 30 años aplicando la política de Doi Moi o renovación, afincando una consistente línea de desarrollo económico e, incluso, blindándose contra imprevistos y sorpresitas desagradables como la del número 9.
De enero a marzo, la economía vietnamita se expandió un 6,79 por ciento, fortaleciendo el pronóstico oficial de crecer muy cerca del 7 por ciento en el año. Foto: Kham/Reuters.
Por solo compartir unos datos, les comento que en el primer trimestre de este año todos los principales indicadores de la economía nacional tuvieron crecimientos importantes.
Todo eso propició que de enero a marzo la economía vietnamita se expandiera 6,79 por ciento y fortaleciera el pronóstico oficial de crecer muy cerca del 7 por ciento en el año.
Como no hay mejor exorcismo que el de curarse en salud, el primer ministro Nguyen Xuan Phuc alertó sobre los factores internos y externos que pudieran comprometer aquella meta.
De la maldición del 9 no habló, por supuesto, pero sí dijo que había razones para sentirse optimista porque los principales indicadores de la macroeconomía mostraban un alentador desempeño.
Por razones obvias, todos los días me entran por la computadora informaciones sobre el comportamiento de tal o más cual sector, y de tanto ir del cántaro a la fuente terminé por enrolarme entre los optimistas: yo sostengo que en este 2019 ¡la maldición se rompe!
En video, el análisis
(Tomado de Prensa Latina)