En los próximos años, el balonmano cubano podría estar cerca de situarse en la élite del orbe Foto: Ricardo López Hevia/ Granma.
Forma parte el balonmano masculino de una de las pocas alegrías recientes que ha brindado al público el deporte en Cuba. El nivel de juego que permitió alcanzar a la selección nacional la medalla dorada en la cita centroamericana de Barranquilla, el acierto a la hora de llevar a buen término las contrataciones de los jugadores en ligas de excelente nivel y otras circunstancias, figuran entre los principales soportes de una disciplina que se asienta cada vez más como líder emergente dentro del panorama de los deportes colectivos en el país.
Luis Enrique Delisle, director técnico del equipo Cuba, explica que, a pesar de que no exista una selección juvenil, a los jugadores comienza a dársele seguimiento desde las categorías inferiores. Comenta que no existe en este deporte el sistema de transición que tienen otros como el béisbol o el voleibol, que participan en eventos sub-15, sub-18, sub-21, sub-23. “Nosotros no tenemos esa posibilidad. A los jugadores mayormente los captamos de la EIDE, del campeonato juvenil y los llevamos al elenco nacional”.
“Ahora se nos hace más difícil” –añade-, “porque al tener tantos jugadores contratados que son matrícula de aquí, no tenemos espacio para captar algún talento que venga. De tener una selección juvenil o poder suplir la plaza de estos jugadores que están en el exterior, se nos haría más fácil el trabajo con las nuevas figuras y los jugadores de perspectiva inmediata”.
Dice que La Habana es una provincia aventajada, porque el Cuba entrena en la capital y, al estar aquí, existen jugadores que, por lo anterior, no pueden ingresar en la selección nacional, pero se los tiene controlados por un tema de cercanía.
A nivel nacional, cuenta, existen muchas dificultades con los terrenos, los balones. “Estamos esperando, hace alrededor de dos años, que la Federación nos envíe los balones para nosotros trabajar. El equipo femenino en estos momentos no tiene pelotas para el entrenamiento diario. Tenemos serios problemas con las instalaciones”.
Sobre esto último, Yanquiel Cruzata, capitán del elenco nacional, declara que cuando el terreno está en malas condiciones, el atleta no se esfuerza igual y se reserva un poco más por temor a una probable lesión.
Antes de dar el gran salto de calidad, la situación no era la mejor. Explica Delisle que se tuvieron que hacer en los últimos años, alrededor de cuatro o cinco equipos nuevos porque se perdían muchos jugadores. “Muchos pedían la baja, se iban por su cuenta y teníamos que hacer un equipo nuevo. Sin juveniles sigue siendo difícil, porque tenemos que traerlos, prácticamente, de la EIDE al nacional. Aun así, con esos cambios constantes, siempre estuvimos en el podio o cerca. No ganábamos por la inexperiencia de los jugadores”.
“Hay muchos deportes que no cuentan con equipos de categoría juvenil por problemas económicos. Hubo reducción de plantillas”, argumenta.
Pese a ello, la calidad de los jugadores va en ascenso. “En primer lugar, la contratación nos ha ayudado mucho. Somos un deporte que da jugadores muy talentosos. Muchos de ellos están contratados, pero no hace tanto tiempo. El trabajo que nosotros hacemos es muy reconocido en el mundo. Ahora con la contratación han adquirido mejor nivel técnico-táctico y esto ha hecho que nosotros subamos un poco más y aspiremos a tener mejores resultados”.
“Cuba es un país que da buenos jugadores de balonmano, con gran físico. Es un deporte que se nos hace relativamente fácil a nosotros porque se relacionan la pelota, el atletismo… esas cosas nacen prácticamente con el cubano. Son jugadores que saltan mucho, jugadores muy potentes en el lanzamiento. Lo anterior les interesa a los ojeadores extranjeros, porque hombres con estas características no abundan mucho allá. Hoy Francia es la potencia del mundo y la mayoría de sus figuras provienen de acá del área. Tienen atletas de Martinica, Guadalupe que, al llegar a Europa, aumentan enormemente su nivel”, señala.
El atleta cubano, como se ha podido comprobar tiene una calidad indiscutible en varias disciplinas, pero el fogueo internacional en varias ocasiones es escaso y el balonmano no es una excepción. “Los únicos que se foguean internacionalmente son los que están jugando en Europa. Nosotros tenemos Centroamericanos, Panamericanos, Mundial y Olimpiadas si clasificamos. Lo demás depende de que nos inviten. Hay países que necesitan jugar dos o tres partidos como Brasil, Qatar, y nos invitan con los gastos pagos. En el mundo la actividad de las selecciones nacionales es también débil. Todos juegan en su club, pero hay equipos que se preparan en una pretemporada para algún evento importante y esa es la oportunidad que toman para hacernos alguna invitación.
Existen amistosos internacionales, pero nosotros no podemos ir. Brasil nos ha llamado. Tienen un torneo donde van equipazos. Ya en los últimos años no nos están invitando porque ven que nosotros hemos aumentado nuestro nivel y entonces ellos, parece, se ven afectados” [risas].
Panorama del balonmano a nivel nacional: concentrar la calidad, pero…
La cohesión es una de las claves del triunfo del equipo en los últimos certámenes. Foto: Ricardo López Hevia/ Granma.
Raymel Reyes, metodólogo de la comisión nacional de balonmano, explica que se reorganizó el sistema de competiciones en el ámbito doméstico, teniendo en cuenta que existía un escalón en las categorías juveniles en donde se perdían atletas con condiciones para integrar la selección nacional.
“Empezamos compitiendo en la categoría 13-15 años, que es escolar, luego está 16-18, juvenil, y más arriba las ligas nacionales de balonmano que, por estrategia, la tenemos en los años donde se participa en los Juegos Centroamericanos. Cuando estamos en año de eventos internacionales se “cierra” el torneo y participan los jugadores que más posibilidades tengan para representarnos. En 2017, por ejemplo, jugaban atletas que, a pesar de no ser de interés para integrar la selección nacional, son deportistas que en algún momento lo hicieron y embellecen el espectáculo de la primera categoría. En 2018 y 2019 solo sería “cerrada” hasta 25 años, para que en esa liga participaran todos los atletas de la selección nacional y los prospectos detectados en cada provincia”.
Reyes expone que, en el caso del 2017, por ser un año “muerto” después de los Juegos Olímpicos, iban a participar en el nacional todos los jugadores con edades de hasta 30 años. Los mayores de 30 debían tener aprobación de la comisión técnica para poder participar. Eso mismo se aplicaría en 2020 porque, aunque clasificáramos a Tokio, la liga de nosotros se realizaría en los meses de octubre y noviembre, y sí podía haber participación en esa etapa de ese tipo de jugadores.
“La principal estrategia en los certámenes”, revela, “es tener dos divisiones”. “Eso permitiría, por ejemplo, avanzar a provincias como Guantánamo, que hace seis años no podía debido a su ubicación en la zona oriental. En el anterior sistema había dos grupos, uno de Occidente y otro de Oriente. Al ver las competencias individuales te dabas cuenta de que el tercer lugar de Occidente no le ganaba al cuarto de Oriente y era un poco injusto que por haber más calidad en una región alguna provincia se quedase fuera. Ahora, si un equipo tiene poco nivel jugará en la segunda categoría. Los más débiles de la primera descenderán y habrá, igualmente, ascensos a la misma.
Sobre la posibilidad de que algunos jugadores de buen nivel queden fuera por las limitantes de este campeonato, esclarece que con los de la selección nacional o los de perspectiva inmediata que no se hallen dentro de esas provincias que participan en el nacional, se hace una “bolsa” para poder tenerlos dentro de los equipos y lograr que, aunque no estén sus provincias convocadas a la liga, ellos no permanezcan sin jugar.
Pese a la nueva restructuración de los certámenes nacionales, en no todas las provincias se practica esta disciplina de la misma manera. Aclara Raimel que, aunque todas han tenido atletas en la selección nacional, en la Isla de la Juventud y Cienfuegos no se practica el balonmano al cien por ciento. “Esta disciplina en esas provincias se esparció por no practicarlo en la escuela como motivo clase. Todo el país, en cambio, sí tributa al alto rendimiento, lo que pasa es que hubo un momento donde se rompió la cadena de participación en la base y de ahí el poco conocimiento que todavía hoy se tiene sobre esta disciplina”.
Explica que ahora, con la incorporación del balonmano como motivo clase, se va a practicar en todas las escuelas del país. “Será obligatorio como parte de la educación física el entrenamiento del balonmano. No será complicado porque no depende necesariamente de la pelota durante la enseñanza de los primeros hábitos motrices. Todos los jugadores extraclase como Delisle jugaron con pocos balones y lograron buenos resultados. Los niños entrenan con pelotas del tipo “número 1” y de esas tenemos ahora en el país. Las que estamos esperando son las “número 2”, las más complicadas. A nivel nacional para desarrollar esta disciplina no contamos con las 40 pelotas que deberíamos tener en cada provincia. Actualmente, cada equipo tiene como mínimo 15 balones.
Sobre la contratación de atletas
Luis Enrique Delisle (izq) y Jover Hernández, dos de los artífices del éxito más reciente del balonmano masculino. Foto tomada del perfil en Facebook de Jover Hernández.
Delisle refiere que muchos elencos foráneos han mantenido en los últimos tiempos gran interés por hacerse con los servicios de varios jugadores de acá. “Hay ojeadores que siguen todas las competencias, vienen a Cuba, conversan con la Federación, le transmiten su interés sobre determinado atleta y comienzan las negociaciones para ver qué ofrecen ellos y luego pasar a explicarles, entonces, los parámetros que establece el INDER. Se acuerdan, en esas conversaciones, muchas cláusulas encaminadas a facilitar la vida de nuestros jugadores en esos países”.
“De Brasil, Chile” –continúa- “han llegado muchas personas interesadas en jugadores nuestros, aunque se ha hecho más difícil la contratación con estos países porque no ha habido un entendimiento, solo se ha quedado en la intención, no se ha materializado”.
Por el momento, confirma que hay más de 20 contratados, 13 de ellos representados por la Federación. “Estos últimos son los que participan en los torneos de nosotros. Hasta ahora no hemos podido contar con los otros jugadores”.
“En nuestra preselección hay solo uno, Guillermo Corzo, no contratado por el INDER que fue muy valioso en los últimos centroamericanos. Él siempre ha mantenido el contacto y la relación con la Federación. Se fue legal y mantuvo el vínculo. Entrenaba acá cuando venía de vacaciones. Nos dieron la posibilidad de que estuviera. Sí tenemos más jugadores que están en las mismas condiciones y se han mostrado muy interesados en representar a Cuba. Están en la reserva hasta que nos den la respuesta con certeza de que ellos no tienen problema para hacerlo. Esperamos que se haga oficial”.
Dice que el contacto con los que están fuera es siempre mediante internet. Explica que la intención es estar en Europa –destino de los deportistas de esta disciplina contratados por la Federación- al menos un mes para poder chequear directamente los partidos, pero por ahora, “tenemos una página donde se publican todos los resultados de los jugadores, las competencias que tiene cada uno, cómo van trabajando. Ahora vamos a tener más hombres allá y será muy engorroso cuando vayamos a hacer la selección porque no podemos tener todo el conocimiento que quisiéramos sobre cada cual”.
Lo ideal, insiste, sería buscar la manera para que en una fecha IHF (Federación Internacional de Balonmano, por sus siglas en inglés) “podamos entrenar juntos y reunirnos allá en Europa. Están en diferentes clubes con distintos sistemas de juego y es difícil después a la hora de unirlos a todos bajo un mismo esquema y una misma idea”.
“También tenemos jugadores en Cuba con nivel, que se están sacrificando y no podemos permitir que venga uno de afuera porque le vimos un buen desempeño y, por ello, dejar a un lado a otros que están aquí. Tenemos atletas acá que no han tenido la suerte de ser contratados, pero tienen mejores condiciones y rendimientos que algunos de los que están jugando en Europa”, agrega.
Tiempos recientes y futuros
El equipo estuvo imparable en la cita de Barranquilla. Foto: Ricardo López Hevia/ Granma.
El pasado 20 de junio, la Federación Cubana de Balonmano emitía un comunicado en el cual informaba que la escuadra nacional no asistiría al Panamericano que tendría por sede a Groenlandia y otorgaría tres plazas rumbo al mundial del año próximo, a celebrarse entre el 10 y el 27 de enero en Alemania y Dinamarca. En el texto se aludía a demoras en la tramitación del visado. Era la única posibilidad que tenía el equipo de clasificar a la cita del orbe.
“Fue muy duro” –sentencia Delisle- “porque esa competencia podía habernos insertado de nuevo en la elite del panorama mundial. De haber ido a Groenlandia teníamos serias posibilidades de haber clasificado. No hubo disgusto entre los jugadores porque hablamos con ellos y le planteamos que el evento fundamental de nosotros era el de los Juegos Centroamericanos, que perdimos una posibilidad, pero los campeonatos mundiales se celebran cada dos años. Los muchachos se enfocaron entonces en el certamen de Barranquilla y, lejos de afectarnos, como pudo haber pasado, nos ayudó porque tuvimos más tiempo de preparación para buscar el oro en Colombia”.
Sobre este último torneo, afirma que iban con mucha presión. “Puerto Rico no tenía nada que perder, sabía que nosotros éramos los favoritos. Cuando antes jugábamos en el área contra Puerto rico, por ejemplo, nos enfrentábamos a exjugadores de baloncesto, pero hoy tienen a varios jugando en Europa. Cuando nosotros no estábamos insertados ellos sí lo estaban y competían fuertemente a nivel regional”.
La final fue el partido más complejo. “Los puertorriqueños tienen experiencia. Es un equipo que está junto desde el 2001. Tienen oficio. Nosotros somos todo lo contrario: hemos avanzado mucho físicamente con la participación de los nuestros en Europa, pero no es lo mismo saber discutir una medalla. Sentirse favorito influyó un poco. Tenemos, no obstante, atletas con varios años en el equipo y, antes de empezar los partidos, manifestaban al resto que no podían desesperarse, pues en los primeros minutos los juegos iban a estar parejos y después le sacaríamos ventaja. En balonmano una ventaja de cinco goles es grande. Nosotros hablamos de sacar de 10 a 15 goles de diferencia, pero creemos que con 12 goles ya era muy holgada. Hubo cierta ansiedad. Nos sentíamos campeones, pero no podía haber relajación”.
Para Cruzata, extremo izquierdo santiaguero, una de las claves del éxito fue la unidad. “Este equipo lleva junto desde el ciclo olímpico pasado y hemos venido preparándonos para poder lograr estos resultados que hemos alcanzado en el de ahora. Fuimos, prácticamente, los mismos a los dos últimos Juegos Centroamericanos. Tenemos muy buenas relaciones entre nosotros. No existe mucha diferencia de edad, lo cual aporta bastante en cuanto a la cohesión, porque hemos transitado uno al lado del otro por las mismas etapas. Con los que están en el exterior, mantenemos la comunicación porque, como decía antes, hasta el otro día estábamos todos entrenando aquí, conviviendo”.
“En los Centroamericanos teníamos dos equipos. El entrenador dice que una selección es aquella que logra que cuando salgan los suplentes a la cancha, se mantenga la misma idea de juego. Eso salió a la perfección y cuando salía el que estaba dentro, todo seguía igual o mejor. Lo anterior también provoca que el atleta no se desgaste tanto y se cumpla bien la relación trabajo-descanso. El deportista, entonces, se esfuerza más, explota más su trabajo y se le hace luego más fácil la recuperación”, concluye Yanquiel Cruzata.
Después de no poder estar en el mundial, los Panamericanos de Lima serán el próximo certamen donde intervendrá la armada cubana. Según Delisle, “el objetivo será quedar entre los dos primeros para poder estar en los Juegos Olímpicos de Tokio. El primer lugar clasifica directo y el segundo tiene la posibilidad de un repechaje. Salir a discutir no va a ser fácil. Vamos con Argentina, Brasil y Chile, que son potencias hoy, pero estaremos preparados para entrar en la pelea con ellos. Se habla, también, de que en un futuro el área NORCA dé una plaza directa y no tengamos que discutir, entonces, con los sudamericanos. Eso nos beneficiaría mucho porque clasificaríamos directo y, desde el punto de vista económico también, porque participar en el NORCA y clasificar para otro panamericano serían dos competencias y el gasto es muy difícil para nosotros”.
Cerca del final, narra: “en los Panamericanos de La Habana, en 1991, yo formaba parte del equipo. Estábamos entre los 8 deportes priorizados para coger medallas. Nos dijeron que íbamos a tener la televisión fija y solo transmitieron la final, porque estaba nuestro Comandante en Jefe y, a pesar de ello, se hizo con pases al baloncesto femenino. Nos ayudaría mucho la difusión. Tenemos muy buenos spots de balonmano que se podrían pasar. Lo necesitamos. Es un deporte que en el país gusta y aun teniendo resultados la divulgación es nula”.