Esa olimpiada tiene una connotación muy particular: por esos días se declaró la segunda guerra mundial y muchos de los participantes no pudieron regresar a sus países de origen. Entre ellos recordamos a Najdorf, Pilnik y Eliskases, que le dieron mucho renombre al ajedrez argentino.
Volviendo al Che, era tanta su preocupación por promover el ajedrez cubano que fue el principal impulsor de la masificación del juego y el creador del Capablanca in memorian, en el año 62, uno de los torneos más importantes que se juegan por estas latitudes.
Recibía a todos los ajedrecistas que llegaban a la isla y jugó con muchos de ellos. Después del primer torneo Capablanca in memorian, jugó en simultáneas con Najdorf, el ganador, y consiguió unas tablas algo tempranas.
(Con información de Ajedrez 32)