Historias de Irma: Motivos para un periodista

Hoy estuvimos por Cojímar. Algunos perdieron sus casas, otros el camino frente al mar por el que pasaron toda su vida. Una niña buscaba a su muñeca Ana entre polvo y sal, una mujer se secaba la tristeza.

“No recuerdo haber vivido algo parecido aquí”, dijeron otros con surcos en el rostro y miles de recuerdos en los ojos. Y entre machetes dispuestos, palas y colchones húmedos, un niño sonreía a la cámara, como quien se perdió Cuba en el infinito mundo de Alicia.

Solo entonces, olvidas la eterna oscuridad, la continua búsqueda de agua potable en la mañana, el calor, el silencio profundo de la noche, la interminable jornada de trabajo. Solo entonces recuerdas por qué decidiste recorrer el difícil camino del periodista cubano.

El niño de Cojímar. Foto: L. Eduardo Domínguez/ Cubadebate.