Editorial de Granma: Infamia en el Paso y venganza en Miami

Cuba

Dos días hace de que en El Paso, Texas, una vocera de la  Oficina de Inmigración y Control de Aduana de los Estados Unidos  anunciara la decisión expedita del juez William L. Abbott de no  deportar al terrorista Luis Posada Carriles ni a Venezuela ni a  Cuba, argumentando peligro de tortura para el detenido en ambas  naciones y recurriendo manipuladoramente a las exenciones  previstas en el Convenio Internacional contra la Tortura.

 Ayer, en la Florida, la Fiscalía Federal norteamericana, en  un intento de prolongar el secuestro, daba a conocer su  solicitud al Tribunal de Apelaciones de Atlanta para que  revisara en pleno la decisión tomada en agosto por un panel de 3  experimentados jueces de anular el juicio celebrado en Miami  contra Cinco luchadores antiterroristas cubanos por no haber  sido "justo e imparcial" y convocar a un nuevo proceso en una  nueva sede.

 Ambas noticias reflejan en toda su magnitud el cinismo y la  desvergüenza que acompañan el actuar de la Administración  norteamericana y la falsedad e hipocresía de su pretendida  cruzada antiterrorista.

 Durante dos meses, la Casa Blanca ocultó la presencia en  suelo estadounidense del terrorista Luis Posada Carriles y aún  hoy sigue guardando silencio sobre cómo llegó a ese país.

 Su detención, ineludible ante la contundencia de la denuncia  cubana, se hizo con todo remilgo y benevolencia. Su estancia en  el centro de detención migratoria no ha carecido de preferencial  trato. Los voceros del Gobierno han caído una y otra vez en  tropelías verbales para evitar calificar por su nombre al  terrorista.

 Sin embargo, la detención hace siete años en Miami de los  Cinco jóvenes luchadores cubanos contra el terrorismo no careció  de violencia y falta de garantías. Su destino fueron 17 largos  meses en celdas de castigo y un proceso judicial plagado de  manipulaciones, parcialidades y el odio revanchista de la mafia  anticubana y sus libelos. Sus condenas largas y absurdas fueron  fruto de la venganza y la mentira.

 Si en el caso de los Cinco, la Fiscalía Federal presentó  cargos falsos, amedrentó a los testigos y manipuló las  evidencias; no menos bochornosa ha sido la actuación fiscal en  el proceso de El Paso, sin un solo argumento ni un solo testigo  presentado para refutar las maniobras de la defensa, cual  premeditado acuerdo para amparar al terrorista.

 El Gobierno que en nombre de la lucha contra el terrorismo ha  desatado guerras y enviado a morir a sus soldados, es el mismo  que protege hoy a uno de los más notorios terroristas de  nuestros tiempos, autor intelectual del horrendo sabotaje a un  avión cubano con 73 pasajeros a bordo y responsable de muchos  otros asesinatos de ciudadanos cubanos y de otras naciones.

 Washington defiende a uno de sus peones en la guerra criminal  contra nuestro pueblo, en el apoyo a las dictaduras  latinoamericanas de pasadas décadas, en las siniestras  operaciones de guerra sucia en Centroamérica y en los atentados  contra personalidades políticas y Jefes de Estado contrarios a  los intereses hegemónicos del imperio.

 Cínico es que se acuda al argumento de las torturas en el  caso de Posada Carriles, cuando es este quién está acusado en  Venezuela de haber torturado salvajemente a numerosos ciudadanos  de esa nación durante sus años como oficial de la DISIP.

 Cínico además, porque quienes están acusados  internacionalmente por prácticas de torturas no son Venezuela ni  Cuba, sino precisamente Estados Unidos, que ha hecho de este  degradante método práctica común en Afganistán, Iraq y la  ilegalmente ocupada Base Naval de Guantánamo.

 Por demás, Cuba no ha solicitado la extradición del  terrorista, pese a que tiene todo el derecho de hacerlo. Es  Venezuela quien ha realizado el pedido de extradición de un  criminal que tiene deudas pendientes con la justicia de ese país  y ha ofrecido todas las garantías necesarias para someter a  juicio a Posada Carriles. El Gobierno de Estados Unidos ha  guardado bochornoso silencio sobre esta solicitud en clara  muestra de complicidad con el terrorista.

 Queda por ver qué tercer país se ofrece para acoger a un  criminal de tal calaña y le hace el favor a Washington de soltar  esta papa caliente, como deja entrever la decisión del juez  Abott.

 Cuba no dejará de luchar hasta que Posada Carriles, Orlando  Bosch y otros terroristas como ellos sean condenados por sus  crímenes.

 Cuba continuará apoyando el reclamo legítimo de extradición  presentado por la República Bolivariana de Venezuela.

 Cuba proseguirá denunciando el cruel secuestro en que  permanecen en aisladas cárceles norteamericanas los Cinco Héroes  de la lucha antiterrorista. Nuestro pueblo no cejará en su  batalla porque vuelvan dignos y libres a la Patria.