WASHINGTON, Jun 16 (AFP) - El apoyo de los métodos del gobierno de George W. Bush en la "guerra contra el terrorismo", desde leyes antiterroristas a la guerra en Irak, pasando por Guantánamo, parece comenzar a erosionarse en Estados Unidos, tres años y medio después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
"Los estadounidenses se han vuelto escépticos", analizó el politólogo Paul Light, profesor en la Universidad de Nueva York.
La exclamación de un senador republicano es elocuente. "íSe terminará por perder esta guerra si no se tiene cuidado!", exclamó el miércoles Lindsey Graham, ilustrando la perplejidad de varios parlamentarios ante los métodos de el gobierno de Bush.
Incluso la Cámara de representantes, en general muy leal al gobierno, se rebeló el miércoles de tarde ante los poderes de investigación de la Policía federal (FBI) en las bibliotecas públicas, acordados desde el otoño de 2001 en el marco de las medidas antiterroristas de la "Ley patriótica".
Por otra parte, el jueves se conoció una alianza aparentemente contra natura entre alguien muy identificado con la izquierda, el ex candidato demócrata a la presidencia Dennis Kucinich, y un republicano conservador, Walter Jones, para exigir, mediante un proyecto de ley, un calendario de retiro de Irak de las tropas norteamericanas.
Jones se hizo conocido en 2003 por rebautizar como "papas de la libertad" ("freedom fries") a las "papas fritas" ("French fries" -papas francesas, en sentido literal) en protesta contra la posición de París contra la guerra de Irak. Pero ahora dice tener el "el corazón destrozado" por la muerte de 1.700 soldados norteamericanos en una guerra cuyos motivos, como la presencia de armas de destrucción masiva en Irak, se probaron "infundados".
Este proyecto, que divide a los parlamentarios y ya fue rechazado por el gobierno, refleja una preocupación creciente de la opinión pública: un sondeo del Instituto Pew publicado esta semana muestra que 46% de los estadounidenses desea que las tropas abandonen Irak, contra solamente 36% en octubre.
A su vez, los cuestionamientos sobre el trato reservado a los "combatientes enemigos" detenidos en la base norteamericana de Guantánamo (Cuba) se multiplican en el Congreso, sobre todo después de que Amnistía Internacional calificara a ese centro de detención como un "gulag de nuestro tiempo", haciendo referencia a los campos de concentración de la ex Unión Soviética.
El respetado presidente de la comisión de Asuntos judiciales del Senado, Arlen Specter, denunció el miércoles la "loca colcha de retazos" de las reglamentaciones en torno a las detenciones, en una audiencia donde los juristas del Pentágono se forzaron en justificar el mantenimiento en prisión de más de 500 presuntos terroristas, ni inculpados ni juzgados, por fuera de todo marco legal habitual.
Para el politólogo Light, todas las iniciativas son "la consecuencia natural del olvido" de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Nueva York y Washington, que provocaron más de 3.000 muertos y suscitaron una excepcional adhesión del país a las decisiones del gobierno.
Actualmente no más de 12% de norteamericanos ve en el terrorismo el principal problema del país, según un sondeo de la cadena de televisión ABC y el diario Washington Post de la semana pasada. El terrorismo preocupa bastante menos que la economía (39%), la salud y las jubilaciones.
"Los norteamericanos, tanto como los parlamentarios, son bastante más reticentes a dejar que el FBI inspeccione los registros de bibliotecas y el tráfico de Internet, mientras hace 3 o 4 años, todo el mundo decía 'por favor, protégennos de los terroristas'", explicó Light a la AFP.
Ahora los estadounidenses "se ponen nerviosos en las colas de espera de seguridad en los aeropuertos, se preocupan por la Ley Patriótica, y se preogunta sobre el costo de la guerra" en Irak, resumió Light.
En conclusión: un porcentaje récord de 58% de los estadounidenses estima que no vale la pena librar la guerra, según el sondeo ABC Washington Post.