Nos forjamos en ese combate contra la maquinaria propagandística y manipuladora financiada o subalterna al imperio, pero también confrontando nuestras realidades y nuestros desafíos.
No ha sido una obra perfecta, porque la hacemos mujeres y hombres, como diría el trovador. Pero hemos abierto, con más convicciones que recursos, caminos en la comunicación social cubana y hemos intentado estar en la vanguardia de los medios públicos del país, afincados en las armas de la verdad y las ideas.
Y aquí estamos: en los Centroamericanos y el Centenario de Fidel, en las noticias que marcan al mundo y en el seguimiento a las transformaciones que acomete el país, en la condena al castigo colectivo de nuestro pueblo y el reflejo de los enormes daños humanos que sufrimos los cubanos como resultados de esas políticas medievales de asedio, haciendo reportajes colectivos desde nuestros barrios y creando podcast, reels y generando contenidos también con el auxilio de la inteligencia artificial.
En medio de largas horas de apagones, con problemas en la conectividad, sin transporte apenas para las coberturas informativas, con los desafíos cotidianos del hogar, no se ha dejado de hacer y de decir. Tenemos una responsabilidad enorme con nuestro pueblo y sabemos lo que ello significa.
Nuestro agradecimiento a las generaciones de compañeros que han sostenido Cubadebate a lo largo de estos años. Nuestra gratitud en especial a los lectores, que son aliento, propuesta y crítica para seguir creciendo.
Aunque los tiempos sean duros y los genocidas anden al acecho, ¡Felicidades en los 23 Cubadebate!