Las llamas de la torre Grenfell prenden la protesta social en Londres. Manifestaciones por la capital añaden presión a la primera ministra tras una tragedia que se ha convertido en símbolo de las desigualdades sociales en Reino Unido. (Fuente: El País).
Guillermo TellLa autora del libro “El gran capital y el control del suelo”, Anne Minton, puso el dedo en la llaga al revelar que estos residentes advirtieron con suficiente antelación de que podría pasar una catástrofe y no se hizo nada y se preguntó qué habría pasado si uno solo de los residentes de un rascacielos de lujo se hubiera quejado sobre la seguridad.
A tenor con datos que van saliendo a la luz, hubo marañas en las contratas y subcontratas detrás de obras de remodelación el año pasado, que incluyeron revestimiento con materiales baratos más inflamables de lo aconsejable y negativa gubernamental a actualizar la regulación sobre incendios, invirtiendo lo necesario, entre otras graves fallas.
La torre Grenfell fue erigida en medio del vecindario más rico del país, donde según publicaron medios, los oligarcas de todo el mundo adquieren viviendas a precios imposibles que, a menudo ni siquiera ocupan.
Pero esta vecindad nunca pudo ni podrá borrar las diferencias y categorías prevalecientes, hasta para el humano poder de protegerse preventivamente de catástrofes y muertes.