Una filtración sobre "un par de miembros de la milicia libia" tomados como prisioneros por la CIA, y no el propio escándalo acerca de una relación extramarital, podría haberle costado el cargo al general David Petraeus. (Fuente: AFP)
Guillermo TellDavid Petraeus
Empaquetado inicialmente en un vulgar culebrón de infidelidades que tanto suelen atizarse en medios estadounidenses, el caso de Petraeus ha navegado en poco tiempo por tan diversas variables de versiones como los huecos sin tapar de esta historia.
Una de las protagonistas visibles, la biógrafa del general, aportó nuevo ingrediente al afirmar en una conferencia grabada en la universidad de Denver que "alguien de la CIA había tomado a un par de miembros de la milicia libia como prisioneros y ellos (el mando de la agencia) piensan que el ataque contra el consulado de Bengasi era un intento de liberarlo".
De ser así, y nada por rocambolesco que parezca puede extrañar si proviene de la compañía, se estaría en presencia de una modalidad bajo abusiva inmunidad diplomática del sistema de cárceles clandestinas como las que se instalaron en Europa, por mucho que el portavoz de la CIA, Preston Golson, tratara de convencer que ya se detuvo ese siniestro tráfico de cautivos.
Por supuesto que pocos pueden confiar en esa afirmación, a la vista de un largo historial de perversidades, desinformaciones y secretismos, en el que al parecer se suma el caso Petraues, aparente cabeza expiatoria de un entuerto brumoso y conveniente como para que el gran público nunca llegue a tocar el fondo de la verdad.