Quién se lo va a creer

Los más ricos y poderosos del mundo comienzan a abordar el tema de la desigualdad. Ese será uno de los ejes principales sobre los que girará el Foro de Davos de este año. Así lo señalan los analistas y también un informe de la propia organización en el que se identifica la disparidad en los ingresos como una amenaza para la estabilidad económica y social. (Fuente: BBC Mundo)
Guillermo Tell

Una inmediata e inevitable pregunta me asalta: ¿quién se lo va a creer? Qué tan publicitada internacional de los magnates de este mundo, sus respectivos Estados sombrillas y sus farragosos economistas orgánicos adelanten que se ocuparán de las desigualdades suena tan insólito que uno no puede menos que sospechar.

Las voces previas que se escuchan de personalidades de estos círculos, en torno al temario de la agenda parecen mostrar preocupación y hasta apuntan presuntas búsquedas de alivio a la crisis global, pero todas se quedan en paliativos propios del sistema: "la tasa tributaria es injusta", "que suban más para los ricos", "mejorar el modelo económico" y así por el estilo, sin tocar un ápice de la injusta e irracional estructura.

Algunos de ellos dejaron traslucir objetivos preventivos, como quien  advirtió que "A nadie le gustarán las protestas sociales que vendrán", lo que sin duda refleja que hasta la localidad suiza han llegado los ecos de la indignación de los indignados.  Pero ojo con su contrafilo, porque en esta aparente comprensión hacia ese creciente movimiento de protesta late la intención de adormecerlo para reducirlo a lo anecdótico, a falta hasta el momento de una perspectiva consistete de lucha a favor de cambios reales y profundos.