Jóvenes llegados de varias ciudades de Israel han tomado las calles. Protestan por los precios de la vivienda, de la gasolina y los productos básicos. Se inspiran, dicen, en las revueltas de sus vecinos árabes (Fuente: El País)
Guillermo TellAl plantón de indignados han acudido personas de izquierdas o derechas, porque para esos jóvenes las vicisitudes no los distinguen. La mayoría de estos estudiantes universitarios y jóvenes profesionales de la clase media no pueden adquirir una vivienda en sus lugares de trabajo porque los precios se han disparado en los últimos tres años.
Y mientras lo sufren, han denunciado que muchas de estas residencias están ocupadas de forma "fantasmagórica" por judíos no residentes en el país, la mayoría norteamericanos y franceses de alto poder adquisitivo, que sólo las ocupan esporádicamente para las vacaciones de verano; otros, las adquieren como inversión y las cierran a cal y canto.
Los indignados crecen y se tornan más visibles donde quiera que se agudizan las desigualdades, entre una clase poderosa y la mayoría de la población.