De momento, Sarah Palin sólo puede frotarse las manos. La publicación de miles de sus emails de su etapa como gobernadora de Alaska ha contado con todo tipo de publicidad, pero hasta el momento el anuncio de grandes revelaciones era fallido. ¿Tanto ruido para nada? (Fuente: agencia DPA)
Guillermo TellA fuer de tanto leer su cotidianidad electrónica durante su mandato como gobernadora de Alaska, tal vez potenciales electores susceptibles a las simplezas lleguen a considerarla como alguien cercana, bien sea una vecinita con la que se tropieza en el mercado o en los servicios religiosos, quien, por qué no, podría terminar haciendo también la factura para la Casa Blanca.
Típico del afán desmedido por encontrar alguna piedra de escándalo, los grandes medios estadounidense hasta han apelado a voluntarios para que les asistan en el descubrimiento de aunque sea una palabra clave o sensacional en la correspondencia expuesta. Y así mientras más tiempo dure la pesquisa pública, más extensión y espacio adquiere el juego de Palin, para satisfacción de la principal interesada y su transparente y agresiva agenda ultra derechista.