Dereck Williams trabajaba como conductor de un camión de basura cuando su primo le habló de K2, un producto fabricado a partir de materiales vegetales y sustancias químicas que proporcionaba un efecto similar al de la marihuana. Williams vio su opción para salir del negocio de la basura residencial: crear una mezcla mejor. (Fuente: agencia Bloomberg)
Guillermo TellLa demanda de drogas de diseño, llamadas eufemísticas "falsa mariihuana" está creciendo tan rápido y con una diseminación descontrolada, que hace poco la agencia para el control de narcóticos de la ONU instó a los gobiernos a evitar la fabricación y el tráfico de dicha sustancias. Y hasta algunos centros estaduales dedicados a prevenir envenenamientos recibieron miles de llamadas de consumidores con síntomas de aceleración de los pulsos cardíacos, alta presión arterial y náuseas.
Pero al final la salud humana y la criminalidad y las tragedias familiares que genera la drogadicción parecen contar poco, si de preservar el tejido de la mistificada libre empresa se trata.