Cicuta financiera

Grecia criticó el sábado a la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional y les dijo que dejaran de interferir en sus asuntos domésticos después de que los prestamistas dijeran que Atenas estaba prácticamente encarrilada pero debía acelerar las reformas, vender más activos y combatir los intereses personales. (Fuente: El País)
Guillermo Tell

Ya era demasiado, caramba, y esta vez  George Petalotis, el portavoz del gobierno que ha estado aguantando con verdadero estoicismo griego las recetas financieras dictadas por esas entidades,  que se parecen más a una cicuta, estalló.  "El comportamiento de la UE,  FMI y BCE fue inaceptable. "Tenemos necesidades pero también límites, no estamos negociando con nadie los límites del respeto por nosotros mismos No hemos pedido a nadie que interfiera en asuntos domésticos", señaló en un comunicado oficial.

En realidad las autoridades del país se encontraban bajo el fuego de los medios nacionales que demandaban una firme defensa ante críticas insolentes de los inspectores enviados a Atenas para velar por la aplicación de las terapias de choques impuestas.  Ellos no quieren, y así lo hicieron saber, que trabajadores y jubilados, que las sienten en carne propia con drásticos recortes salariales y de pensiones y subidas de impuestos, hagan huelgas contra las medidas de austeridad. También fueron a Atenas a exigir que vendan más activos públicos de la nación y que se desregulen más profesiones.

A todo esto le llaman "plan de rescate", una cicuta socrática generalizada, en toda ley.