Grecia criticó el sábado a la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional y les dijo que dejaran de interferir en sus asuntos domésticos después de que los prestamistas dijeran que Atenas estaba prácticamente encarrilada pero debía acelerar las reformas, vender más activos y combatir los intereses personales. (Fuente: El País)
Guillermo TellEn realidad las autoridades del país se encontraban bajo el fuego de los medios nacionales que demandaban una firme defensa ante críticas insolentes de los inspectores enviados a Atenas para velar por la aplicación de las terapias de choques impuestas. Ellos no quieren, y así lo hicieron saber, que trabajadores y jubilados, que las sienten en carne propia con drásticos recortes salariales y de pensiones y subidas de impuestos, hagan huelgas contra las medidas de austeridad. También fueron a Atenas a exigir que vendan más activos públicos de la nación y que se desregulen más profesiones.
A todo esto le llaman "plan de rescate", una cicuta socrática generalizada, en toda ley.