Cuevas de pederastas

Una investigación federal identificó a decenas de integrantes del ejército estadounidense y contratistas en el área de defensa, incluyendo algunos con acceso a asuntos de alta seguridad, que han estado en posesión de pornografía infantil. (Fuente: EFE)
Guillermo Tell

Despojada del reiterativo énfasis mediático que se destina a satanizar países y líderes, o al cotilleo sobre figuras jet,  otra trama escandalosa en los aparatos secretos estadounidenses  que involucra a sujetos relacionados con la Oficina Nacional de Reconocimiento y la Agencia de Seguridad Nacional  logró salir a la luz pública, aunque sea por una sola vez.

Pero en los documentos suministrados por el Pentágono al diario Boston Globe, que se acogió a la Ley de Libertad de Información, sólo se daban detalles generales sobre los casos bajo investigación y  los nombres de los pederastas de más altos rangos se omitieron.

Si al menos la elusiva fuente oficial admitió la identificación de alrededor de cinco mil aforados suscritos a páginas electrónicas de pornografía infantil, cualquiera puede percatarse del alcance real de este adicional baldón en las filas de las fuerzas castrenses imperiales y sus cuevas de pederastras.