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Par de tragos de desfachatez imperial

La podredumbre moral del imperio es cada vez más visible. Orgías en la élite, escándalos judiciales, circos políticos. Poco de decencia queda en Washington.

La inmoralidad llega hasta la cúspide. El presidente Joe Biden se va del poder, además de con sus lapsus legendarios, con un rosario de desaguisados éticos de última hora.

Hace unos días, el mandatario imperial indultó de todos los cargos penales presentes y futuros a su hijo Hunter Biden, confeso truhán y drogadicto que había sido encausado por 9 cargos de evasión fiscal y posesión ilegal de armas.

Es la primera vez en la historia del imperio que un presidente indulta a un familiar directo de primer grado.

Hunter Biden es también sospechoso, aunque no imputado legalmente, de tráfico de influencias durante el mandato de su padre como Vicepresidente, cuando obtuvo, en 2014, un puesto remunerado en la compañía ucraniana Burisma Holdings, dedicada a la extracción de petróleo y gas.

Como si no bastara el desatino, este domingo 1 de diciembre, quizá uno de los pocos en que trabajó durante su mandato, Joe Biden selló con su firma la legalización del robo de marcas extranjeras, al dar la anuencia presidencial a una legislación congresional impulsada por las fuerzas más retrógradas del Capitolio estadounidense.

El presidente estadounidense promulgó la ley HR 1505, la "Ley de 2023 para que no se respeten las marcas comerciales robadas", que" modifica la prohibición de que los tribunales de los Estados Unidos reconozcan ciertos derechos relacionados con ciertas marcas, nombres comerciales o denominaciones comerciales", cuyo principal impulsor y financista es Bacardí, la transnacional de los licores creada en Cuba y asentada en Puerto Rico y Bermudas desde antes de 1959.

Las huellas con olor a Bacardí de los planes contra la Revolución Cubana van desde la participación en la fallida invasión mercenaria derrotada en Playa Girón en abril de 1961, pasando por el financiamiento de misiones para bombardear las refinerías petroleras cubanas y la creación y sustento de la organización terrorista Representación Cubana en el Exilio (RECE), hasta los más de cinco millones de dólares gastados en los 90 en cabilderos anticubanos y políticos corruptos como el exrepresentante a la Cámara Tom DeLay o el ultraderechista Jesse Helms, el armado de la ilegal Sección 211 y el financiamiento de planes subversivos diversos contra Cuba.

Bacardí, temerosa del constante crecimiento de Habana Club Internacional en el mercado mundial de las bebidas, ha intentado todas las manera posibles para impedir el acceso del Habana Club al mercado estadounidense.

Lo hizo primero redactando y financiando parte de la llamada Ley Helms Burton, que codifica el bloqueo contra Cuba, y después, intentando en tribunales bloquear el registro de la marca por parte de la empresa mixta cubano-francesa.

Ahora invirtió no menos de 690 mil dólares para comprar las voluntades congresionales necesarias para auspiciar y hacer aprobar la legislación que vulnera las normas internacionales del comercio y auspicia el robo descarado de una marca comercial reconocida..

La nueva Ley aprobada por Biden, fue impulsada inicialmente en el 2023 por dos corruptos y mentirosos consuetudinarios. Bob Menendez y Marco Rubio

“Cualquier confiscación o incautación de bienes por parte del régimen cubano es y será siempre un acto criminal que no debe ser recompensado por el gobierno de Estados Unidos”, dijo el senador Menéndez al presentar el panfleto hace más de un año. “Esta legislación codificaría en ley la política estadounidense de larga data de apoyar a los legítimos propietarios de bienes robados al garantizar que los tribunales estadounidenses y el poder ejecutivo solo reconozcan los derechos de aquellos cuyas marcas registradas fueron tomadas ilegalmente por el gobierno cubano”.

“Hay un apoyo bipartidista para proteger a los estadounidenses a quienes el régimen cubano les robó sus propiedades. Durante años, la dictadura cubana se ha beneficiado de la confiscación de propiedades. Debemos asegurarnos de que las agencias federales y los tribunales estadounidenses no reconozcan ni validen ningún derecho de marca que el régimen cubano haya robado ilegalmente a sus legítimos propietarios”, dijo Marco Rubio . 

Bacardí nunca fue propietaria de la marca Habana Club, creada por la familia Arrechabala, quien abandonó la marca tras partir de Cuba y fue nuevamente registrada por Cubaexport en la década de los 70, cuando ya había caducado cualquier impedimento legal para el uso de la marca.

“La intención verdadera de esta maniobra es impedir la renovación de la marca Havana Club en Estados Unidos, que debe ocurrir en 2026, y despojar a la empresa Cubaexport de sus derechos como titular del registro ante oficina Marcas y Patentes de los Estados Unidos”, denunció ayer Johana Tablada de la Torre, subdirectora general de la Dirección de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.

En una misma semana, el presidente Biden se ha tomado dos buenos tragos, no sabemos si con aliento a Bacardí, pero sí destilando ,seguro, desfachatez imperial