
Foto: Joel García/ Facebook
Hay quienes gustan de filosofar sobre el acento de llamar “el clásico de la pelota cubana” al enfrentamiento entre Industriales y Santiago de Cuba, por historia, aficiones enconadas, títulos ganados y sobre todo por el ambiente que genera en dos polos culturales, económicos y sociales de amplia importancia en Cuba.
Sin embargo, lejos de entrar en esa polémica que daría para una tesis de doctorado, lo cierto es que hubo que esperar 16 años para volver a disfrutar en unos playoffs de la pelota cubana el duelo entre Leones y Avispas, que llegaron a esta instancia semifinal con una resistencia aplaudible por Sancti Spíritus ante los azules y Camagüey frente a las rojinegros, que forzaron un séptimo y sexto enfrentamientos, respectivamente.
Este fin de semana, el estadio Guillermón Moncada lucirá pequeño para volver a disfrutar de este match, como mismo sucederá, de seguro, en el Latinoamericano de miércoles a viernes. Y eso es más que reconfortante, a partir de la sequía de público en la temporada regular, en que influyeron diversas variables, desde el transporte y juegos vespertinos hasta calor insoportable y una disminuida calidad en los cotejos comparada con años anteriores.
La historia en postemporadas entre estos dos equipos fija tres momentos inolvidables: 1999, 2006 y 2007, todos en las discusiones de los títulos nacionales. Las Avispas dominaron antes de que se acabara el siglo XX con el recuerdo más nítido en la joya de picheo de Norge Luis Vera y jonrón de Rolando Meriño aquella noche del sábado 3 de abril de 1999, para la victoria 1-0.
La subserie se emparejó a tres sonrisas y al día siguiente la conga de los visitantes festejó 9-0. Bajo la dirección del propio Guillermo Carmona, se escapaba lo que hubiera sido el octavo título de Industriales, mientras que el desaparecido Higinio Vélez sumaba el primero de los tres cetros consecutivos en lo que se consideró con respeto la Aplanadora santiaguera.
Para el 2006, el inicialista Alexander Malleta (hoy entrenador de bateo) se erigió como el talismán del mentor Rey Vicente Anglada y con su producción ofensiva, junto a Yoadri Urgellés, Carlos Tabares, Frank Montieh y Denis Suárez, arruinó en seis desafíos las aspiraciones de los orientales, comandados entonces por Antonio Pacheco.
En el último enfrentamiento, hace 16 años, Santiago de Cuba volvió a demostrar que no cree en ningún pronóstico aventurado y liquidó a sus encarnizados adversarios en su propia casa del Guillermón. Al año siguiente, se coronarían por última vez en nuestras Series Nacionales hasta la actualidad.
Caliente, caliente cualquier pronóstico
El playoff semifinal entre Industriales y Santiago de Cuba NO debe decidirse en menos de seis juegos, aunque la ofensiva de los capitalinos será esencial si quieren avanzar a la discusión del título (escenario al que no llegan desde el 2012, cuando perdieron con Ciego de Ávila), dado que enfrentarán al mejor picheo de esta temporada (único por debajo de cuatro en promedio de carreras limpias).
Sin grandes descubrimientos, podemos asegurar que las Avispas salen con una ligera ventaja sobre los Leones, al mirar el desempeño de esta serie, en la que pudieron dominarlos con cuatro sonrisas y un solo fracaso.
Alberto Bicet y Danny Betancourt son veteranos, pero inspiradores de aquellas últimas coronas santiagueras, en tanto la juventud de los brazos de Wilber Reina, Osvaldo Acuña y Yoandri Montero no podrá ser subestimada en ningún caso.
Queda como incógnita ver el plus que puedan sacar ambos conjuntos. La velocidad a la ofensiva de los santiagueros ha impresionado con la mayor cantidad de bases robadas esta campaña (61 en 92 en la etapa regular y 14 en 17 oportunidades en cuartos de final), al tiempo que la mecánica de juego exacta que siempre muestran los Industriales en rondas de postemporada asusta al más fuerte de los conjuntos.
Un esperado despertar del ex Grandes Ligas Yasmani Tomás, la estabilidad del novato del año, Rafael Perdomo; un banco con jugadores oportunos y la lógica ofensiva que despertó desde la mitad del campeonato, son algunos de los atributos que enseña con orgullo el elenco con más coronas en nuestras Series Nacionales.
Esperamos que más allá del desenlace, se vivan emociones y todos podamos disfrutar de un gran playoff. Si ser un clásico es sinónimo, en gran medida, de rivalidad deportiva y cultural, pues ¡que viva el de Industriales y Santiago de Cuba!