El derecho de soñar: Un comienzo con buen pie
El derecho de soñar—al menos en este primer capítulo —lo hizo de una manera elegante, con un cuidado minucioso por parte de la dirección de arte en los apartados de vestuario y escenografía. Esos detalles, más el plus vintage en la edición de colores, transporta al televidente a otro siglo, y de eso también se encargan los diálogos y la interpretación de cada uno de los personajes, sin sobreactuaciones evidentes, sino más bien mesura y coherencia con la época.
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