Sé que ahora mismo crecen en algunos los brazos caÃdos, un egoÃsmo que no conocÃamos hace 10, 20 años atrás y hasta cierta petulancia de que la solución de nuestros problemas está fuera de Cuba. Sin embargo, ahora mismo nada debiera mover más nuestras ideas y corazones que las fotos e imágenes de quienes desafiaron a Ian y a pesar de la pérdida material de sus objetos agradecen estar vivos.
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