¿Dios salve al rey?

Terminó el Campeonato Mundial de Atletismo y otra vez corren ríos de tinta sobre el campo y pista cubano. Nunca antes la historia pesó tanto como ahora para un deporte que acaba de protagonizar su peor actuación en estos torneos. La ausencia de medallas, las pocas alegrías, las deudas y las preguntas minan la salud del deporte rey en una isla que debe salir de Oregón dispuesta a la remontada.