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Allí conocí a un hombre Leal

Eusebio Leal interviene en una sesión de la Asamblea Nacional.

En 1993, gracias a la Revolución y solo gracias a ella, yo estaba aquel 15 de marzo sentado en una butaca del Palacio de las Convenciones de la Habana, en mi condición de Diputado al Parlamento cubano representando a mi querido municipio de Báguanos, en Holguín.

Yo, un joven de apenas 24 años, campesino y con un solo par de zapatos, había llegado allí sin que mediaran recursos, prebendas o poder, sencillamente me había elegido el pueblo. Mi elección era el resultado de un país que seguía apostando por una sociedad donde el poder no es patrimonio del dinero; mi presencia en ese curul me permitió conocer de cerca a personas extraordinarias, una de ellas fue Eusebio Leal.

Era un año difícil, tal vez el más duro de esa década definitoria para la patria, la Asamblea Nacional se constituía por vez primera con diputados electos por el voto directo y secreto del pueblo que acudió en abrumadora mayoría a las urnas custodiadas por pioneros, una verdadera bofetada a los que pretendían cubrirlo todo con el odioso epíteto de ¨Dictadura¨

Ahora no logro recordar en detalle la intervención que ese día realizó Eusebio Leal en aquel auditorio, que lo escuchó, como imagino que escuchaban a Martí, los tabaqueros de Tampa y Cayo Hueso. Sus palabras serenas y a la vez vibrantes, fueron un homenaje a la resistencia heroica de una nación que se disponía a resistir hasta las últimas consecuencias.

Ese día habló de dignidad, recordó a Bolívar y sus conocidas palabras después del terremoto de 1812, nos conminó a ser cubanos de estirpe martiana y yo, que lo escuchaba por primera vez bajo el mismo techo, me uní a un largo y sostenido aplauso; en el cual, además de las manos, casi se podían escuchar los corazones.

Luego, sesión tras sesión y durante cinco años, siempre esperé con verdadero goce el momento en que el Presidente del Parlamento anunciaba, tiene la palabra el diputado Eusebio Leal Spengler, y en cada ocasión resultaba insuperable en su oratoria y en su compromiso con la Revolución a la cual fue Leal hasta el último aliento.