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El hastío de la Juve

Cristiano Ronaldo. Foto: As.

Tanto triunfo acumulado debe tenerlos al borde del hastío. Ganan y ganan como si se tratase de beber vasos de agua para saciar la sed... y van nueve años en que el color oscuro de la derrota no les quita el sueño ¿Quién lo hubiera dicho hace tres lustros, cuando la sombra del juego sucio llevó a la Juventus a la Serie B y anunció un futuro gris para la entidad bianconera? Pero los grandes, como la Vecchia Signora, son así de impredecibles: capaces de renacer incluso con la soga apretando su cuello.

Si el "Calciopoli" no logró hundirlos, probablemente nada podrá hacerlo ya. Y menos ahora, que además tienen a Cristiano, ese animal insaciable al cual se le caen los goles de los botines; una leyenda que llegó para consolidar un club legendario. Así, con la supremacía alargada en Italia, intentarán otra vez tocar la gloria europea, aunque el paso irregular y las visibles lagunas en su juego, junto a la desventaja del partido de ida en Lyon, generen dudas en los vaticinios.

Sin embargo, más allá de la probable catástrofe en la Champions, que haría tirarse de los pelos otra vez a su presidente Andrea Agnelli, obsesionado con la máxima competición continental y ebrio ya de éxitos locales, la gestión de la Juve solo puede motivar halagos. A fin de cuentas, puede pronunciarse fácil, pero levantar el Scudetto por nueve temporadas consecutivas constituye una barbaridad que será recordada seguramente por muchísimos años.

Y en esto juega un rol fundamental el propio Angelli, encargado de manejar los hilos de un gigante con precisión de cirujano, además de una gestión deportiva realmente laudable, primero encabezada por el experimentado Giuseppe Marotta (hoy en el Inter) y actualmente por el tándem compuesto por Fabio Paratici y Pavel Nedved. Estos han conseguido armar un conjunto que reúne una parte de los mejores exponentes del talento local con figuras de calidad contrastada en algunas de las mejores ligas del mundo.

Dicho esto y elogiando el mérito tremendo de la Juventus, muchas cosas han debido hacer mal el resto de los clubes grandes del Calcio para no lograr detener la retahíla de triunfos bianconeros y, en algunas ocasiones, ni siquiera incomodarles. Solo basta mirar al Milan, ese histórico en penumbras, o al Inter, que si bien despierta la fe de sus hinchas con un proyecto ambicioso, ha sido inferior en los últimos tiempos. Con este panorama, la Roma, el Napoli e incluso este año ¡Lazio y Atalanta! han sido los únicos obices en el camino al trono del cuadro de Turín.

Esperanza azul

Si la Serie A, como la Bundesliga, arroja un único nombre en la lista de los campeones campaña tras campaña, Inglaterra es el paraíso de la inestabilidad. Solo el Manchester City de Guardiola, y últimamente el Liverpool de Klopp, han conseguido en cierta medida mantenerse en la puja por el trofeo de la Premier League con cierta regularidad. A estos dos podemos añadir un tercero, el Chelsea, que debilitado por una sanción que les impidió fichar durante dos mercados, ha construido un proyecto joven con Frank Lampard a la cabeza.

Los blues, a sabiendas de sus limitaciones en la plantilla para aspirar al trono, decidieron otorgar a su técnico la responsabilidad de iniciar un trabajo encaminado a pulir el talento joven de algunas figuras. Ante la necesidad de asumir protagonismo de algunos como Mount, Abraham, Tomori o el propio Pulisic, la encomienda de obtener un cupo a Champions no sería sencilla al inicio de la temporada. Y sin embargo, ahí está el equipo de Stanford Bridge, que puede ufanarse de una plaza directa a la competición que ganó en 2012, con un entrenador idolatrado por sus hinchas, estrellas del futuro dispuestas a llevarlos a la supremacía y fichajes rimbombantes. Tienen buena pinta. Ojo.

La frase

"Creen que estoy acabado y que mi carrera terminará pronto, no me conocen, toda mi vida tuve que pelear. A los que creen que estoy acabado, solo tengo algo que decirles: No soy como tú, porque no soy tú, soy Zlatan Ibrahimovic y tan solo estoy calentando". (Zlatan Ibrahimovic)