Rosita Fornés llegó tarde a mi vida

Rosita Fornés llegó tarde a mi vida. Y digo "tarde" con pesar, más que con melancólica autoridad. Pero el día en que la conocí, aún no disminuida por la edad, me atreví a decirle que en el seno de mi familia su aura legendaria y el fervor por su glamurosa silueta se transmitían de generación en generación, como se transfieren los valores trascendentales, esos a los cuales no podemos ni queremos renunciar.