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Strike 3: Flashazos de postemporada (XXII)

Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

En el mismísimo Latinoamericano, Ciego de Ávila le puso cuesta arriba el play off a Industriales y se colocó a par de victorias de alcanzar la corona del béisbol nacional. Autoridad monticular y contundencia ofensiva han sido los dos grandes argumentos de los Tigres. Vámonos con los highlights de anoche...

Rusney y Guevara, recia dupla: Lo escribí hace muy poco: dos de los elementos que podían aupar a Ciego en el dual meet eran las aportaciones de estos peloteros. Del primero dije que "si un hombre puede generar desequilibrio (quiero decir, sembrar el caos) ese es Rusney Castillo. Lo mismo con un hit que con un cuadrangular, con un corring agresivo o un robo de base". Ayer, el outfielder le botó la pelota a Rendón y puso arriba -definitivamente arriba- a su equipo. Mientras, de Yander señalé que "ninguno de los semifinalistas puede blasonar de respaldar a su as del montículo con un serpentinero como este efectivo derecho de Chambas. Ojo con él, que ha crecido cantidad". Y vaya si lo ha hecho: este martes, el flaco Guevara enfrentó a catorce azules y permitió un hit solitario. Solo uno, y ganó el choque.

Más cosas que no entiendo: Si alguien puede, que me explique por qué Malleta y Fiss dejaron pasar dos "caramelos" en conteos muy favorables y con más de un compañero en el circuito. Y por qué los lanzadores de Industriales huyen tanto la bola para luego venir al centro de la goma. Y por qué Isaac Martínez no fue transferido en las dos ocasiones en que vino a batear con la inicial desocupada. Y por qué -sobre todo esto último- por qué el novato Sosa y no Antonio Romero.

Elogios: Como no todo es crítica, aprovecho para aplaudir la decisión de ofrendar un minuto de silencio a la memoria de Osmany Tamayo; celebro el sinfín de ángulos visuales que nos regaló la televisión en el partido; y proclamo mi admiración por ese público que, pese a la hora, a que su escuadra iba debajo en la pulseada y a la incertidumbre de si reaparecería o no la lluvia, estuvo allí presente, dando un respaldo que valía una misa. Y hasta dos.

Leones, o la tarea del Indio: La derrota dejó a los muchachos de Vargas obligados a triunfar en (cuando menos) dos de los tres encuentros con sede en el Cepero. Para colmo, en uno de ellos tendrán que vérselas con Vladimir García, y en otro, con Yander Guevara. Que no son invencibles, pero son -ahora mismo- dos huesos. Ardua, muy rigurosa misión para un elenco que ha pecado de improductivo con gente en las almohadas, y cuya rotación abridora la componen, básicamente, Odrisamer, Despaigne y el número "43" de los Leones. Poco más.