“No tenía otra opción”, afganos venden los riñones para alimentar a su familia

Desempleado, abrumado por las de udas y luchando por alimentar a sus hijos, Nooruddin sintió que no tenía más remedio que vender un riñón, uno de un número creciente de afganos dispuestos a sacrificar un órgano para salvar a sus familias. La práctica se ha generalizado en la ciudad de Herat que recibe el triste apodo de “pueblo de un riñón”.