
Solo Idalys Ortiz logró un triunfo contra Georgia. Foto: IJF.
Cuba se despidió del Campeonato Mundial de Judo en Budapest con una derrota ante Georgia en la primera ronda del torneo mixto por equipos, un resultado que cierra el último torneo antes del anuncio de los clasificados olímpicos a poco más de un mes para los juegos estivales.
Aun cuando sobre el papel Georgia parecía un conjunto asequible para los antillanos, en la práctica solo la estelar Idalys Ortiz logró una victoria, mientras cuatro de sus compañeros cargaban con el revés.
Luego de su quinto lugar en el torneo individual, la más grande judoca cubana desde el año 2007 y una de las mejores de la historia del deporte en el planeta se impuso por hansoku make a Sophio Somkhishvili. En ese match la antillana no se empleó a fondo y mantuvo el control del pleito ante una contraria que solo buscó defenderse.
Sin embargo, el triunfo de Idalys apenas bastó para no ceder por barrida ante los georgianos. Arnaes Odelín -escaño 41 del ranking mundial-, Magdiel Estrada (29°), Andy Granda (20°) y Maylín del Toro (10°), cayeron ante sus contrarios y Cuba no logró avanzar hasta los cuartos de final.
Odelín perdió por wazari ante Eteri Liparteliani, puesto 17° del escalafón global. A su vez, Granda y Magdiel cedieron por esa misma vía frente a Gela Zaalishvili (10°) y Nugzari Tatalashvili (49°), respectivamente, mientras que Maylín no pudo en tiempo extra contra Mariam Tchanturia (lugar 44° en los 70 kg).
Más allá de resultados o posiciones finales, el cierre de este mundial lanza una voz de alerta al judo cubano. Si bien es cierto que en el primer nivel muchos de los mejor posicionados en los ranking ganan y pierden entre sí, en el caso de los antillanos no obtuvieron victorias significativas ante contrarios mejor ubicados.
Salvo los casos de Orlando Polanco y Arnaes Odelín, con avances hasta octavos de final acorde a sus opciones reales, así como los honrosos quinto y séptimo puestos para Idalys y Maylín, el resto del equipo dejó serias dudas.
Tanto Magdiel, como Iván Silva o Kaliema Antomarchi, no solo cedieron en sus primeros o segundos combates, sino que se mostraron con pocos argumentos ante rivales asequibles. En el caso de Granda, cayó ante un extraclase contra el cual gana y pierde habitualmente.
A todas luces, la casi total ausencia de torneos desde enero de este año, luego de buena parte del 2020 de inactividad competitiva, pasa factura. No obstante, ese es un reto que en mayor o menor medida todos han enfrentado. Aun así, en el análisis no deberían olvidarse las condiciones de preparación de unos y otros durante las largas cuarentenas, o las difíciles condiciones de acceso a torneos del circuito mundial para los luchadores de América en medio de reestricciones de vuelos.
De cara a Tokio 2020 las principales esperanzas cubanas continúan sobre Idalys e Iván Silva, pero cuando concluyan los juegos y comience un nuevo ciclo, habrá que trabajar mucho para tapar los parches que poco a poco se han abierto en los tatamis del histórico judo cubano.