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Corresponsal de diario estadounidense es juzgado en Irán por espionaje

Jason Rezaian, en Teherán en abril de 2013. Foto: Vahid Salemi / AP.

Jason Rezaian, en Teherán en abril de 2013. Foto: Vahid Salemi / AP.

Jason Rezaian, el corresponsal en Teherán del diario The Washington Post, ha comparecido este martes ante un tribunal de la capital iraní después de 10 meses de detención. Las autoridades le acusan de “espiar para el Gobierno de EEUU y actuar contra la República Islámica de Irán”, según la agencia estatal de noticias, Irna. La misma fuente afirma que “otros dos sospechosos” se sientan en el banquillo. Aunque el juicio se celebra a puerta cerrada, algunas informaciones los identifican como la esposa de Rezaian, la también periodista Yeganeh Salehi, y una fotógrafa.

Rezaian, de 39 años, fue detenido junto a Salehi el pasado 22 de julio en su domicilio de Teherán, al igual que la fotógrafa y su marido, una pareja amiga del matrimonio. Estos, cuya identidad no se ha revelado quedaron libres pocas semanas después, y Salehi, que trabajaba para el diario emiratí The National, obtuvo la libertad bajo fianza en octubre, con la advertencia de no hablar de su caso. Sin embargo, Rezaian ha permanecido en la prisión de Evin durante todo este tiempo, donde su familia ha denunciado que se le ha negado tratamiento médico y asistencia letrada.

De hecho, su abogada, Leila Ahsan, no supo cuáles eran los cargos hasta el mes pasado. “Se le acusa de espionaje por recabar información confidencial (…) y pasársela a gobiernos hostiles, escribir una carta a [Barack] Obama y actuar contra la seguridad nacional”, explicó entonces. Ahsan sólo ha podido ver a su defendido en una ocasión.

De acuerdo con Ali Rezaian, que ha llevado a cabo una campaña internacional para pedir la liberación de su hermano, las pruebas del supuesto espionaje son una solicitud de visado estadounidense para su mujer y una carta que Jason envió a la Casa Blanca en 2008 ofreciendo ayuda para mejorar las relaciones entre Irán y Estados Unidos.

“Es un juicio político y el objetivo último no es él, sino [el presidente Hasan] Rohani”, explicaba recientemente a EL PAÍS una fotoperiodista iraní que conoce a los implicados. En su opinión, han sido víctimas de la lucha de poder dentro del régimen. Según esta fuente, la fotógrafa detenida es una sobrina del presidente iraní, lo que explicaría que su nombre se haya mantenido en secreto. Además de hacer fotos para la campaña electoral de su tío, también ha trabajado como reportera gráfica para diversos medios, incluido The Washington Post.

El tribunal revolucionario de Teherán, en cuya sala 15ª se celebra la vista, es un juzgado especial que se ocupa de asuntos políticos o relacionados con la seguridad nacional. El juez encargado del caso, Abolghassem Salavati, al que la UE incluyó en una lista negra por abusos de derechos humanos, se ha negado a que puedan asistir sus familiares directos o un representante del periódico para el que trabajaba desde 2012.

“El Post ha intentado obtener un visado para que un editor pudiera estar en Irán durante el juicio de Rezaian, pero sus peticiones no han recibido respuesta”, según explica el diario en una información publicada este martes. “Es difícil saber exactamente qué tienen contra Rezaian porque el proceso ha sido secreto”, añade el texto. El director ejecutivo del periódico, Martin Baron, ha calificado el trato dado al periodista en el sistema judicial iraní de “vergonzoso”.

El encarcelamiento de Rezaian ha añadido tensión a las ya tirantes relaciones entre Irán y EEUU, sin lazos diplomáticos desde 1979 y en medio de la crucial negociación nuclear. Tanto Obama como el Senado norteamericano han pedido la puesta en libertad del periodista, uno de los tres estadounidenses actualmente detenidos en Irán. Pero el Gobierno iraní, que no reconoce la doble nacionalidad, insiste en se trata de un asunto interno.

Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha denunciado el uso político del caso de Rezaian. Según esta organización, en Irán hay al menos 65 periodistas y blogueros detenidos por delitos de carácter político como “hacer propaganda contra el Estado” o “atenta contra la seguridad nacional”. El Comité para la Protección de los Periodistas, por su parte, ha pedido a las autoridades iraníes que garanticen “un juicio justo y transparente” para el corresponsal detenido.

(Con información de El País)