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Coyula sobre La Habana: debe ser una ciudad agradable, amable, no hostil

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Por Maylin Legañoa

Recientemente leí en el muro de Facebook de Leonardo Padura (La esquina de Padura) uno de sus seductores escritos sobre el arquitecto Dr Mario Coyula Cowley a raíz de su fallecimiento. Le llamaba con cariño y respeto Quijote alucinado rememorando los años de entrega, investigación y lucha contra gigantes y molinos de vientos que en ocasiones, intentaron apagar su pasión por la urbanización de La Habana. Leerle me sugirió compartir con los lectores de este sitio una entrevista que hace poco más de un año le realizara esta periodista al Premio Nacional de Arquitectura y Premio Nacional de Patrimonio Cultural por la Obra de Toda la Vida Dr Mario Coyula.

Cursaba mis estudios como maestrante en la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual del ISA y mi propuesta de trabajo final había sido la realización de un programa de televisión con el uso de la entrevista como herramienta de desarrollo. Ante la propuesta de ser Coyula mi entrevistado, no titubeé. Este hombre era una leyenda viva que merecía quedar archivado en mi memoria audiovisual. Pero como el mismo dijera- esta no sería una entrevista más- y cumpliendo con su deseo - no quedara en papeles o en la cinta de un casete. Comparto sus opiniones, sentimientos, sabiduría y recelo por la arquitectura, La Habana y por Cuba.

P: Cuando pensamos en este dialogo, creímos centrarlo en su carrera como arquitecto, sus visiones futuristas sobre el urbanismo, sus dotes en el magisterio pero comencemos por el principio. Cuáles fueron los inicios de estudiantes? Como decide Mario Coyula estudiar arquitectura y emprender su carrera profesional?

C: Fue simple, la decisión para estudiar arquitectura, la tome muy tarde. Yo no tenía una vocación temprana, lo que sucede es que, desde muy niño era muy bueno dibujando, muy bueno, y era una pena perder es habilidad. Todo el mundo lo decía así que entre a arquitectura y no me arrepiento. Creo que es una carrera con un campo muy amplio y uno se puede canalizar hacia diferentes zonas, de acuerdo a tus intereses y tus habilidades.

P: Una de sus primeras obras fue el proyecto de la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos específicamente en Las Mercedes, en las cercanías de la provincia de Granma. Por que apostar por este proyecto en una zona rural cuando realmente su camino pretendía ser otro? Cuando comienza su arista por el desarrollo, por la defensa de lo urbanístico?

C: Realmente para mí fue un enfrentamiento, inmediatamente después del triunfo de la Revolución, con un mundo que yo no conocía. Yo era un guajiro de La Habana, es decir yo conocía La Habana y Varadero no conocía nada más; no me había movido mas allá. Conocí el campo, dormí en un bohío, me cayo una rata en la cara y creo que conocí a Cuba en aquel momento; una Cuba que era la de antes de la Revolución porque solo habían pasado dos o tres años. Todavía en aquella época pensaba como arquitecto pero poco a poco me fui inclinando al urbanismo pero sobre todo al diseño urbano. La planificación urbana me ha resultado siempre demasiado abstracta y me gusta el diseño donde hay elementos que tienen forma, que tienen color, que tienen vida; con áreas verdes, pavimentos, esculturas, con mobiliario urbano. Eso es lo que realmente más me ha interesado. de hecho escribí un libro sobre eso, sobre diseño urbano... A mí me gusta y me ha gustado siempre enseñar, lo que no me gusta es toda la cosa del papeleo y los informes, es espantoso todo eso.

P: Coyula usted ha sido defensor a ultranza de los atributos urbanísticos de la ciudad principalmente de La Habana. Durante toda su carrera ha tenido el merito de recorrer todas las escalas del diseño medioambiental . Sin embargo, comento algunas vez sobre la Habana, que podría terminar en una visión dantesca como un gran anillo de basura consolidada o como un cráter vacío que en el centro alguna vez tuvo una ciudad. No le parece una frase un tanto lacerante, la mantiene aun?

C: Sí, porque hay que asustarse; claro si uno asusta muy seguido es como el cuento ahí viene el lobo, pero yo creo que sí, hay una realidad. La ciudad central es La Habana la que todos conocemos y reconocemos, esa es la ciudad central; Centro Habana, Vedado, Santo Suarez, Lawton. Hay un anillo periférico que son todos los municipios de la periferia La Lisa, Habana del Este y realmente la arquitectura de esos suburbios es mala, es pobrecita. La paradoja, la ironía radica en que es la que resulta mas fácil de arreglar, es decir, el individuo que vive en una casita en Alturas de La Lisa se para arriba de una caja de refresco y le arregla un parche al techo de su casa porque a lo mejor la hizo el mismo; pero el que vive en un edificio de 10 pisos en el Vedado o en Centro Habana y tiene un problema en su apartamento, no puede arreglarlo. La paradoja es que somos dueños del apartamento, como yo que vivo en uno, nadie es dueño del edificio, y el edificio se va deteriorando.

P: Mantiene entonces la afirmación?

C: Si, podemos terminar siendo un anillo de basura, perdón los que viven en La Lisa o La Guinera, pero para decirlo así, de basura bien conservada, consolidada. Creo que hay que buscar la fórmula, pero hay que pensarla muy bien para evitar un problema de segregación social. De hecho ya se está presentando con la posibilidad de comprar y vende viviendas. Los que tienen más ingresos tienen la posibilidad de comprar las mejores viviendas y lo están haciendo. Pero el que vende esa vivienda a donde va a parar ? A La Habana profunda, a La Habana del sur, a Arroyo Naranjo o a cualquier otro lugar lejano. Es así como se ira consolidando que las zonas que una vez fueron privilegiadas antes de la Revolución, volverán a serlo; y estuve tentado a decir elegante pero no viene bien, porque esa gente que va a llenar con más dinero en el bolsillo no son elegante, son gente de un gusto espantoso, pero con dinero. Son los que yo llamo los pobres nuevos ricos.

P: Piensa que la elegancia, el gusto, tienen con la imagen que proyecta la ciudad, este vedado, del que usted ha sido parte todo su vida? Considera que este tipo de urbanismo puede empobrecer esta parte de La Habana?

C: Es que el Vedado se está desurbanizando, ruralizando, pero ya es un problema de la migración de zonas rurales, gente que vivía en el campo, llega a aquí y quiere criar gallinas, sembrar plátanos en el jardín y luego hace una jaula para meter el carro, si ya lo tiene. Pueden pensar bueno este nació en el Vedado es un burgués o lo que fuera. No, es de antes. Durante 20 años después del triunfo se respetaban las leyes, se sacaban las licencias, se mandaba a parar una obra y se hacía rehacer lo mal hecho. Fue una actitud suicida. Ahora el gobierno esta consiente y quiere hacer algo pero en muchos casos es difícil, quiere hacer algo pero ya es tarde.

Yo creo que todo esto es un reflejo de un deterior mucho mayor de la sociedad, de una marginalización de la sociedad. Lo que era marginal ya no es marginal, es dominante. Lo marginal era minoría, pero ya es mayoría; es el escándalo, es la chusmería, la grosería, el empujón y llegas por ahí al asesinato.

Creo que es muy interesante, para vivir se necesitan reglas de convivencia. Estamos en un bote grande y se ha metido mucha gente que no le tocaba ir en este bote , que le tocaba otro, pero tiene que aprender a vivir.

P: Como seria la ciudad de la manera que la piensa Mario Coyula, su visión de defensor de lo urbanístico?

C: Creo que debe ser una ciudad agradable, amable, no hostil. Uno se mueve de un punto conocido a otro y en el medio hay un territorio hostil . Si te quedas parado en el medio estas como en el desierto, puedes morirte de sed. Esta ciudad debe ser amable, debe incitar a que la gente se mueva, la camine, la disfrute; y es un conjunto de cosas que hay que lograr para conseguir eso.

P: Compartir con usted en su hogar nos ha permitido conocer cómo vive, como ambienta su casa. Es usted amante de las artes cubanas? Considera su profesión un arte?

C: La arquitectura es un arte, pero no se trata como artes plásticas, se trata como construcción. En la prensa la atiende el que atiende construcción, no el que atiende arte... pero uno ve una gran diferencia en la actitud que existe por las instituciones hacia la arquitectura y la actitud que hay hacia las otras artes.

P:…pero la arquitectura definitivamente es un arte?

C: Tiene que serlo, la construcción es el medio que la arquitectura tiene para materializarse, pero no es la arquitectura. La arquitectura, fue secuestrada por los constructores y dejo de ser arquitectura. Esto es después de la Revolución; todavía en los años 60 se hacía arquitectura. Ahora tenemos muy pocas posibilidades, muy pocos edificios nuevos se están haciendo. Muchos de ellos a su vez, no están hechos por arquitectos cubanos sino por arquitectos extranjeros que ni siquiera son superestrellas. Y es muy doloroso porque uno dice: yo no tengo nada con que venga un tremendo arquitecto extranjero a hacer una obra aquí, eso enriquece el patrimonio y además que le pongan un cubano a trabajar al lado para que se le pegue algo. Pero no hace falta traer un arquitecto malo si aquí los tenemos y son más baratos.

P: Dr. Hemos hablado de varios temas, todos vinculados a La Habana, a esta Cuba que le vio nacer y de la que usted sigue siendo parte. Para usted que es Cuba?

C: Cuba es mi Patria, es el país que además lo tengo por mis abuelos que pelearon en las guerras de independencia. Los anteriores también; mi familia lleva muchas generaciones en este país por todos lados, por uno de ellos hasta la conquista. Yo me siento obligado por eso, pero con una obligación que me gusta.

P: Considera que si hubiera emigrado como tantos de su generación sintiera por Cuba de la misma manera?

C: No, Cuba hubiera sido un recuerdo. Mis dos hermanas se fueron de Cuba y mucho tiempo después cuando empecé a viajar, a dar conferencia en Estados Unidos trataba de pasar por Miami para verlas aunque fuera unos días. Era una sensación triste pero al mismo tiempo agradable por su puesto. Estuve 30 años sin ver a mis hermanas, pero te digo triste porque las veía sumergidas en un mundo que ya no existía, oyendo música de los años 50, hablando de gente y lugares que ya no existían; pero se mantenían muy cubanas. Sin embargo Cuba era algo en la cabeza, no era una Cuba real.

P: Siente que será La Habana alguna vez parte de ese pasado al que me hacía referencia cuando hablaba de Cuba? Como quisiera que fuera esta ciudad, que quizás no pueda ver?

C: Pasado y presenten se confunden y yo no puedo pensar en La Habana como la Habana del pasado, sería loco. Las ciudades no se pueden congelar y esta es una ciudad tiene que cambiar, la cuestión es como cambia, hacia donde cambia y en qué forma se maneja y gestiona ese cambio. Ojala sea para mejor. Habrá cosas que se perderán, como es lógico no se puede conservar todo, pero hay que atesorar la esencia y hay que conservarla lo más posible. No solo por razones culturales si no también por razones ecológicas.

Lo mejor sería una ciudad que se fuera entretejiendo, que fuera viendo las sustituciones de un edificio que llega al final de su vida. A mí no me duele que un edificio muera cuando ya cumplió su vida útil, aunque a veces vale la pena hacer el esfuerzo para mantenerlo vivo. Creo que lo importante de una ciudad es la diversidad y su superposición de funciones, eso es lo que le da vida a la ciudad. No me quiero poner nostálgico ni romántico, pero esa etapa de los años 60, fue una etapa en que uno sentía que cualquier cosa era posible.